Los trastornos psicológicos
¿Qué es la psicopatología?
Todos conocemos hechos catalogados como anormales. Tenemos noticias de algún dictador loco por conseguir el poder en un lugar de la Tierra, de psicópatas que matan a varias personas por venganza, de suicidios colectivos y extravagantes.
También observamos a personas con crisis existenciales por la muerte de un ser querido o que soportan problemas de relaciones interpersonales y no saben cómo afrontarlos, y muchas sufren por conductas que escapan a su control: fobias, drogodependencias o juegos patológicos.
Estos trastornos, graves o leves, son tratados por la psiquiatría y la psicología clínica, que tienen un largo camino por recorrer, porque algunos no están bien definidos, ignoramos sus causas y los tratamientos no obtienen la eficacia deseada.
¿Qué es un trastorno?
Quien llama a otro 'loco', 'sádico' o 'paranoico', por ejemplo, lo que intenta es excluirlo del resto, de los 'normales'. Ponemos todo el peso de una determinada actitud o conducta en la persona, olvidando la influencia de las presiones situacionales cuando surgen muchas conductas anómalas. Numerosas variables situacionales pueden lograr que personas 'normales' se comporten de forma desadaptada. Por eso es importante que tengamos en cuenta:
- La presión a la que la persona está sometida.
- El criterio de normalidad que la sociedad impone a nuestras conductas.
¿Existe la normalidad? No es posible diferenciar de forma absolutamente objetiva entre normalidad y anormalidad. Pero Theodore Millon y Roger Davis señalan tres criterios para diferenciar el funcionamiento de la persona con un trastorno de personalidad:
- Presenta una estabilidad frágil o una carencia de capacidad de adaptación, en condiciones de estrés; provoca situaciones críticas y percibe la realidad social de forma distorsionada.
- Es inflexible desde el punto de vista adaptativo. La persona normal es flexible respecto al papel que desempeña, sabe cuándo tomar la iniciativa y modificar el entorno y cuándo adaptarse a lo que el entorno dispone.
- Los repertorios patológicos que dominan su vida se repiten como círculos viciosos, provocando nuevos problemas y perdiendo oportunidades de mejorar.
¿Qué características comunes podemos atribuir a las alteraciones de personalidad? Las más frecuentes son:
- Surgen en todas las culturas y grupos sociales.
- Son pautas de conducta limitadas y rígidas, que impiden nuevos aprendizajes y conductas.
- Causan fragilidad emocional en situaciones estresantes.
- No son desórdenes homogéneos. Cada narcisista, por ejemplo, muestra diferencias individuales respecto a su grupo.
Un trastorno psicológico se define como un patrón de pensamiento, comportamiento y/o emoción que causa angustia o discapacidad significativa en la vida cotidiana de una persona. Este patrón puede incluir síntomas como alteraciones en el estado de ánimo, pensamientos irracionales, conductas inapropiadas o problemas de interacción social. Los trastornos psicológicos pueden ser causados por una variedad de factores, como factores biológicos, psicológicos, ambientales o sociales. El diagnóstico y tratamiento de los trastornos psicológicos son realizados por profesionales de la salud mental, como psicólogos y psiquiatras.
Evolución histórica de la psicopatología
Qué entendemos por salud y enfermedad, locura o perturbación psicológica depende, igual que otras concepciones sobre la naturaleza humana, del contexto histórico y de la visión del mundo que tiene una sociedad.
La historia de los trastornos mentales es larga y compleja, y ha sido objeto de estudio y debate durante siglos. Desde la antigüedad, se han registrado casos de personas que experimentan síntomas y comportamientos que se desvían de lo considerado "normal" o "sano" por su cultura o época. Ojo: no hay que confundir la historia de la psicopatología con la historia de los trastornos mentales.
Antigüedad. los trastornos psicológicos eran una condena, porque se les atribuían causas sobrenaturales.
Grecia. la locura se considera producto de la posesión de espíritus malignos y los médicos-sacerdotes establecían rogativas y ceremoniales al dios Esculapio. Esta concepción se mantiene hasta Hipócrates (460 – 357 a. C), el cual señaló que los trastornos mentales se debían al desequilibrio de los cuatro humores corporales: sangre, flema, bilis negra y bilis amarilla. En la antigua Grecia, por ejemplo, se creía que la locura estaba causada por la posesión de un dios o por la influencia de la luna
Roma. El principal defensor de la tradición hipocrática fue Galeno (130 – 200 d. C). Según su opinión, las causas de la locura podían ser orgánicas (lesiones, exceso de alcohol, cambios menstruales) o mentales (miedos, desengaños, angustias). Su esfuerzo por comprender racionalmente la locura se perdió por el oscurantismo e ignorancia que se prolongó durante la Edad Media.
Edad Media. los trastornos fueron considerados como una manifestación de potencias maléficas y los tratamientos recibidos por las personas que las padecían eran tan bárbaros como las hogueras organizadas por la Inquisición. En la Edad Media, se atribuía la locura a la posesión demoníaca y se utilizaban exorcismos como tratamiento.
Edad moderna. Durante la Ilustración, se produjo un cambio en la percepción de la locura, considerándose como un problema de salud pública que debía ser tratado en hospitales especializados. durante la Revolución Francesa, Philipe Pinel (1754 – 1826), elaboró una clasificación de los trastornos mentales y defendió un tratamiento de la mente que debía seguir los mismos pasos que los tratamientos físicos para el cuerpo.
Psicología contemporánea. El estudio científico de la locura no comenzó hasta finales del s. XIX y principios del XX. En el siglo XIX, la psiquiatría se convirtió en una disciplina médica reconocida y se comenzó a clasificar los trastornos mentales en categorías diagnósticas. Uno de los primeros sistemas de clasificación fue propuesto por el psiquiatra alemán Emil Kraepelin, quien desarrolló una taxonomía basada en la observación clínica de pacientes con trastornos mentales. El psiquiatra alemán E. Kraepelin estableció el concepto de enfermedad mental; Kraepelin consideraba que los trastornos mentales eran análogos a los trastornos físicos y que había que buscar la causa orgánica específica de cada uno. Esta consideración biomédica de la enfermedad mental es defendida hoy por la psiquiatría.
En el siglo XX, la psicología y la psiquiatría experimentaron un gran avance gracias a la investigación en áreas como la neurociencia, la psicofarmacología y la terapia cognitivo-conductual. Se desarrollaron nuevos tratamientos para los trastornos mentales y se crearon nuevos sistemas de clasificación diagnóstica, como el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) y la CIE (Clasificación Internacional de Enfermedades).
Hoy en día, la investigación en el campo de la salud mental sigue avanzando, con un enfoque cada vez mayor en la comprensión de los factores biológicos, psicológicos y sociales que contribuyen al desarrollo de los trastornos mentales y en el desarrollo de tratamientos más eficaces y personalizados.
Intenta relacionar las siguientes situaciones: posesiones demoniacas, alma y mente, enfermedad mental, chivo expiatorio.
El concepto de enfermedad mental sirvió para aceptar que los individuos con trastornos psicológicos no eran brujas o pecadores, sino personas que necesitan tratamiento. A pesar de ello, se siguieron definiendo las enfermedades mentales socialmente y no desde el punto de vista médico. Por ejemplo, los psiquiatras soviéticos en la época estalinista, diagnosticaban como “psicóticos” a ciudadanos disidente, y así utilizaban metáforas médicas para disfrazar el desprecio por sus ideas políticas.
El gran reto de la psicología clínica del s. XXI será crear una psicopatología que integre los factores biológicos y psicosociales y comprender que los trastornos psicológicos ofrecen caras distintas en las diferentes culturas y atender a las peculiaridades ambientales que afectan a millones de personas.
“Si la sociedad idealiza o valora positivamente un modo determinado de ser, de sentir, de pensar o de comportarse (…) las imágenes que una sociedad o un grupo humano dominante poseen acerca de una sociedad, de lo que es “verdaderamente humano” y, por extensión, de lo normal y ajustado a derecho, serán imperativos inescapables a la hora construir las imágenes de lo patológico. [A. Belloch, B. Sandíny F. Ramos.]
Tipos y ejemplos
Millon y Davis (en Trastornos de la personalidad en la vida moderna) consideran la personalidad como un conjunto de pautas aprendidas, formas complejas y estables de manejarse en el entorno, clasificando once trastornos de personalidad de menor (narcisista) a mayor gravedad (esquizoide), con extensas descripciones y ejemplos. La evaluación de la personalidad se efectúa atendiendo a los siguientes ámbitos:
- Comportamiento observable: unidades discretas de conducta a partir de las que se expresan los rasgos.
- Comportamiento interpersonal: cómo interactúa el individuo con los demás.
- Estilo cognitivo: forma en que el individuo procesa la información recibida del entorno psicosocial (distorsiones cognitivas, formas de evaluación).
- Mecanismo de defensa: sirven para proteger la conciencia de los sentimientos de ansiedad. Rara vez son accesibles a la reflexión consciente.
- Autoimagen: es la manera en que el individuo se percibe a sí mismo y aunque todo el mundo tiene una idea de “quién es”, cada persona se diferencia de otras respecto a la claridad y precisión de su percepción.
- Representaciones objetales: son las experiencias tempranas, compuestas por recuerdos, actitudes y emociones, que dejan una huella en nuestra mente, incluso antes de la aparición de nuestra conciencia.
- Estado de ánimo-temperamento: todas las personas poseen un estado de ánimo predominante unas veces impuesto por acontecimientos vitales, otras, determinado por su biología.
Tener una personalidad equilibrada no está garantizado en nuestra vida. El paso del tiempo nos va esculpiendo igual que el escultor esculpe la piedra: los golpes de cincel modelan; pero alguno puede dañar o romper irreversiblemente la obra. La personalidad es vulnerable a esos golpes y puede sufrir trastornos leves o graves, temporales o definitivos.
Actividad: Realiza una lista de trastornos. Intenta encontrar relaciones entre ellos y posibles causas de los mismos. ¿Compartes la escala de gravedad de Millon y Davis?
Historia
Los trastornos psicológicos han estado siempre presente en la especie humana y siempre nos han preocupado las alteraciones que provocan en el estado de ánimo o en la conducta. En la sociedad actual todavía existe cierto desconocimiento y miedo frente a cualquier patología psicológica, pero no es fácil encontrar una definición clara desde el punto de vista científico.
Criterios
La salud y la enfermedad son procesos determinados por diversas variables:
• Biofísicas: genéticas, neurológicas, fisiológicas, etcétera.
• Psicológicas: conductas de riesgo, emociones o estilos cognitivos, etcétera.
• Sociales: variables sociodemográficas, estatus social, sexo, etcétera.
• Culturales: transformaciones socioculturales que vive Occidente.
Actualmente es posible establecer algunos criterios válidos para deslindar los límites entre lo normal y anormal, y aplicar normas o reglas que nos sirven de guía en el conocimiento de la psicopatología. Hay varios criterios de “anormalidad” para explicar los problemas psicológicos.
Criterio estadístico
La idea principal del criterio estadístico es que las variables psicológicas que definen a un individuo tienen una distribución normal en su población de referencia. Todo pensamiento, conducta o emoción que se desvíe de la normalidad es patológico en mayor o menos medida. Podemos diferenciar entre una persona con estabilidad emocional y otra neurótica, igual que distinguimos entre baja y alta capacidad intelectual.
Cuestión: [1] ¿Quién pone el margen? Implica cierto grado de arbitrariedad. Según el criterio estadístico podemos considerar que todos estamos locos y que nadie lo está.
[2] ¿Consideramos a todos los genios, pensadores y artistas como trastornados? Si una mayoría de personas cree en la vida eterna, ¿son anormales los agnósticos y ateos?
Criterio biológico
El comportamiento anormal se debe al imperfecto funcionamiento del organismo, por alguna alteración del cerebro, bien sea estructural o funcional. Aunque es innegable la importancia de los procesos biológicos en las conductas y emociones humanas, también es cierto que estos procesos son influidos por factores psicosociales y ambientales.
Criterio social
Lo psicopatológico es una construcción o convención social establecida en una época determinada. Como podemos comprobar por los estudios transculturales, lo que en una cultura es normal, es anormal en otras, por ejemplo: mientras el alcohol es una droga legal en Occidente, en la cultura árabe está prohibido su consumo.
Criterio subjetivo y personal
Cada individuo sabe cuál es su incapacidad o sufrimiento personal para desarrollar con éxito su vida. Este criterio tampoco es correcto porque muchas personas desconocen sus síntomas o los interpretan mal. Los hipocondriacos son capaces de inventarse enfermedades y es difícil que una persona demente se valga por sí misma.
Debates
Delirio. Castilla del Pino. El delirio, un error necesario: libro construido sobre su teoría del sujeto. no es un fallo lógico, sino una forma d ser, modo de vida prof arraigado en el sujeto: se delira para vivir (cuando la vida no delirada se ha convertido en inaceptable)
Clasificación y diagnóstico
Hay dos sistemas clasificadores que sirven para ordenar nuestras observaciones patológicas. Uno es el CIE-10, que es la Clasificación Internacional de las Enfermedades, creado por la Organización Mundial de la Salud (OMS); fue aprobado en 1990, e incluye una taxonomía de los trastornos mentales del comportamiento y del desarrollo.
DSM. Otro sistema taxonómico es el DSM (Diagnostic and Statistical Manual) de la APA (Asociación Psiquiátrica Americana). Es una especie de vademécum para uso clínico que aporta datos epidemiológicos y criterios específicos para cada trastorno y es el más aceptado entre los especialistas. Desde el DSM-1 que diagnosticó 66 trastornos, pasando por el DSM III que diagnosticó 206, hasta el DSM-IV actual, ha habido grandes modificaciones y un aumento del número de categorías diagnosticas.
Esta clasificación facilita la organización de los datos y favorece la comunicación entre los científicos, pero también tiene sus desventajas, como el estigma social que supone declarar a una persona enfermo mental, y problemas de fiabilidad respecto al diagnóstico y tratamiento de algunos trastornos.
[...]
El DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) es una clasificación de los trastornos mentales que ha sido desarrollada por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) y se utiliza en todo el mundo como un recurso para diagnosticar trastornos mentales. La primera versión del DSM se publicó en 1952 y desde entonces ha habido varias revisiones y actualizaciones, siendo la última versión publicada en 2013 (DSM-5). El DSM proporciona criterios diagnósticos para cada trastorno mental, así como información sobre su prevalencia, curso y tratamiento recomendado. Aunque ha sido criticado por algunos profesionales de la salud mental por ser excesivamente medicalizado y por no tener en cuenta suficientemente los factores sociales y culturales, sigue siendo una herramienta importante para los profesionales de la salud mental en todo el mundo.
Los diagnósticos son subjetivos. Son juicios de valor basados en lo que una sociedad o un grupo considera como anormal. No debemos olvidar que en tiempos pasados fueron considerados como enfermedades mentales la “drapetomanía” (compulsión de los esclavos negros a escaparse), la sexualidad de mujeres viudas o divorciadas y la homosexualidad (desaparecida de la clasificación de trastornos mentales en 1980, en el DSM III-R). A golpe de lápiz, millones de personas fueron “curadas de un trastorno mental”. Éste ha sido uno de los mayores éxitos psiquiátricos en la historia humana.
Criterios para clasificar trastornos
En la sociedad actual todavía existe cierto desconocimiento y miedo frente a cualquier patología psicológica, pero no es fácil encontrar una definición clara desde el punto de vista científico.
Actualmente es posible establecer algunos criterios válidos para deslindar los límites entre lo normal y anormal, y aplicar normas o reglas que nos sirven de guía en el conocimiento de la psicopatología. Hay varios criterios de “anormalidad” para explicar los problemas psicológicos.
Th. Millon y R. Davis consideran que la personalidad es un conjunto de pautas de afrontamiento aprendidas, formas complejas y estables de manejarse en el entorno. Estos psicólogos han clasificado once trastornos de personalidad de menor (narcisista) a mayor gravedad (esquizoide), con extensas descripciones y ejemplos de cada una de las alteraciones. La evaluación de la personalidad se efectúa atendiendo a los siguientes ámbitos:
Comportamiento observable o conducta aparente: está formado por unidades discretas de conducta a partir de las que se expresan los rasgos. Como nos mostramos a los demás.
Comportamiento interpersonal: se analiza cómo interactúa el individuo con los demás. Estilo cognitivo: es la forma en que el individuo procesa (estructuraciones, constructos) la información recibida del entorno psicosocial (distorsiones cognitivas, formas de valuación).
Expresión afectiva: cómo muestra el individuo sus emociones.
Autoimagen: es la manera en que el individuo se percibe a sí mismo y aunque todo el mundo tiene una idea de “quién es”, cada persona se diferencia de otras respecto a la claridad y precisión de su percepción. Mecanismos de defensa: sirven para proteger la conciencia de los sentimientos de ansiedad. Rara vez son accesibles a la reflexión consciente.
Tener una personalidad equilibrada no está garantizado en nuestra vida. El paso del tiempo la va esculpiendo igual que el escultor hace con la piedra: los golpes de cincel modelan; pero alguno puede dañar o romper irreversiblemente la obra. La personalidad es vulnerable a esos golpes y puede sufrir trastornos leves o graves, temporales o definitivos.
Criterio estadístico
Las variables psicológicas que definen a un individuo tienen una distribución normal en su población de referencia. Todo pensamiento, conducta, emoción que se desvíe de la normalidad es considerado patológico. Este criterio no es válido porque, ¿ consideramos a todos los genios, pensadores y artistas como trastornados?.
Criterio biológico
El comportamiento anormal se debe al inperfecto funcionamiento del organismo, por alguna alteración del cerebro, bien sea estructural o funcional. Aunque es innegable la importancia de los procesos biológicos en las conductas y emociones humanas, también es cierto que estos procesos son influidos por factores psicosociales y ambientales.
Criterio social – cultural
Lo psicopatológico es una construcción o convención social establecida en una época determinada. Como podemos comprobar por los estudios transculturales, lo que en una cultura es normal, es anormal en otras, por ejemplo, mientras el alcohol es una droga legal en Occidente, en la cultura árabe está prohibido.
Criterio subjetivo y personal
Cada individuo sabe cuál es su incapacidad o sufrimiento personal para desarrollar con éxito su vida. Este criterio tampoco es correcto porque muchas personas desconocen sus síntomas o los interpretan mal.
Tal vez podemos pensar que ningún criterio es válido, pero debemos reconocer que todos son necesarios. Los criterios son relativos y no todos tienen el mismo grado de cientificidad ni explican de igual manera la conducta anormal. Sí es importante saber que tener dificultades en la vida, no es sinónimo de estar “loco”.
La salud física y psicológica, tanto en su génesis como en su mantenimiento es un estado o proceso bio-psicosocial. La salud y la enfermedad son procesos determinados por diversas variables:
- Biofísicas: genéticas, neurológicas, fisiológicas, etc.
- Psicológicas: conductas de riesgo, emociones, o estilos cognitivos, etc.
- Sociales: variables sociodemográficas, estatus social, sexo, etc.
- Culturales: transformaciones socioculturales que vive Occidente.
Modelos de categorización
La psicopatología representa una forma global de ordenar esta área de estudio. Representa una orientación para explicar la conducta anormal, llevar a cabo la investigación e interpretar los hallazgos experiementales.
Tres modelos:
El modelo biomédico
Considera el trastorno mental como una enfermedad física más; cualquier alteración psicopatológica depende de unas causas biológicas subyacentes, sean genéticas, neurológicas o bioquímicas. Este modelo ha sido desarrollado por la psiquiatría, que trata los síntomas de la enfermedad, clasifica los cuadros clínicos y los tratamientos se realizan con fármacos, olvidando posibles intervenciones psicosociales.
El modelo cognitivo – conductual
Describe el comportamiento como un continuo y las variables que influyen en la conducta anormal son variadas y complejas, igual que las de la conducta normal. Las diferencias entre ambas son de grado y no de tipo. La conducta anormal es menos eficaz y adaptativa que la normal, y más inquietante, pero se mantiene y modifica por los mismos principio. Los seguidores de este modelo conciben la terapia como una tarea educativa consistente en enseñar a la persona a enfrentarse con sus dificultades y adquirir mayor control de su vida.
El modelo biopiscosocial
El paradigma biopsicosocial es un marco conceptual para guiar la práctica clínica, que trata de analizar la complejidad de la conducta desde tres niveles: biológico (genética, cerebro, drogas), psicológico (procesos cognitivos, afrontamiento del estrés), y social (sucesos vitales estresante). Este modelo acepta la interacción entre diferentes niveles, aunque todavía faltan investigaciones para saber cómo se concretan estas relaciones.
Tipos de trastornos
Existen diversos tipos de trastornos psicológicos, entre los que se encuentran (cf. Nolen-Hoeksma):
- Trastornos de ansiedad: incluyen trastornos como el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de pánico, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de estrés postraumático y las fobias.
- Trastornos del estado de ánimo: incluyen trastornos como la depresión mayor, el trastorno bipolar y el trastorno afectivo estacional.
- Trastornos de la personalidad: incluyen trastornos como el trastorno límite de la personalidad, el trastorno narcisista de la personalidad y el trastorno esquizotípico de la personalidad.
- Esquizofrenia. Que en ocasiones se considera un trastorno diferenciado.
- Trastornos de la alimentación: incluyen trastornos como la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón.
- Trastornos sexuales: incluyen trastornos como el trastorno de deseo sexual hipoactivo, el trastorno de aversión al sexo, el trastorno de dolor sexual y el trastorno de identidad de género.
- Trastornos psicóticos: incluyen trastornos como la esquizofrenia y el trastorno delirante.
- Trastornos de la conducta: incluyen trastornos como el trastorno negativista desafiante, el trastorno de conducta y el trastorno explosivo intermitente.
- Trastornos relacionados con sustancias: incluyen trastornos como el trastorno por consumo de alcohol, el trastorno por consumo de drogas y el trastorno por juego.
Es importante destacar que cada trastorno psicológico tiene sus propias características y manifestaciones, y que su diagnóstico y tratamiento deben ser realizados por profesionales de la salud mental capacitados.
Trastornos perceptivos
Agnosias: Incapacidad para reconocer o identificar lo que ve, oye, etc. Alucinaciones: Percepciones sin objeto externo que las genere. La esquizofrenia puede generar alucinaciones. Percepción del miembro fantasma: se sigue sintiendo la presencia del miembro amputado. Prosopagnosia: no reconocer caras.
Pareidolias: deformación imaginativa y consciente de los objetos reales.
Sinestesia: Consiste en unir dos imágenes que proceden de la información dada por diferentes sentidos.
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Trastornos de personalidad
¿Conoces a personas suspicaces y desconfiadas? ¿Tienes algún amigo narcisista o dependiente? Los trastornos de la personalidad no son algo exótico sino formas de conducta desadaptadas que podemos descubrir en nuestro entorno laborar, social o familiar.
No es posible diferenciar de forma absolutamente objetiva entre normalidad y anormalidad. Pero, ¿qué diferencias hay entre una y otra?. Theodore Millon y Roger Davis señalan tres criterios para diferenciar el funcionamiento de la persona con un trastorno de personalidad:
- Presenta una estabilidad frágil o una carencia de capacidad de adaptación, en condiciones de estrés; provoca situaciones críticas y percibe la realidad social de forma distorsionada.
- Es inflexible desde el punto de vista adaptativo. La persona normal es reflexiva respecto al papel que desempeña, sabe cuándo tomar la iniciativa y modificar el entorno y cuándo adaptarse a lo que el entorno dispone.
- Los repertorios patológicos que dominan su vida se repiten como círculos viciosos, provocando nuevos problemas y perdiendo oportunidades de mejorar.
¿Qué características comunes podemos atribuir a las alteraciones de personalidad? Las más frecuentes son:
- Surgen en todas las culturas y grupos sociales.
- Son pautas de conducta limitadas y rígidas, que impiden nuevos aprendizajes y conductas.
- Causa fragilidad emocional en situaciones estresante.
- No son desórdenes homogéneos. Cada narcisista, por ejemplo, muestra diferencias individuales respecto a su grupo.
- Personalidad antisocial. (antes psicópata).
Personalidad antisocial (antes llamada psicópata). Se trata de un individuo frío, duro e insensible, ambicioso y agresivo, con baja tolerancia a la frustración. No se inhibe ante el peligro o el castigo. Descuida los derechos y el bienestar de los demás. Sus patrones cognitivos son rígidos e inflexibles evita las emociones tiernas por considerarlas signos de debilidad.
- Individuo frío, duro e insensible, ambicioso y agresivo, con baja tolerancia a la frustración.
- No se inhibe ante el peligro o el castigo.
- Descuida los derechos y el bienestar de los demás.
- Sus patrones cognitivos son rígidos e inflexibles.
- Evita las emociones tiernas por considerarlas signos de debilidad.
Personalidad narcisista. Personalidad narcisista. Es presuntuoso, esnob, mimado y explotador. Sobrevalora su importancia personal. Dirige sus afectos hacía sí mismo más que hacia otros. Espera que los demás reconozcan su valor único y personal. Quiere ser el centro de atención, es emocionalmente frágil y se comporta de forma exhibicionista.
- Es presuntuoso, esnob, mimado y explotador. Se cree por encima de las convenciones de su grupo y piensa que está exento de responsabilidades.
- Sobrevalora su importancia personal.
- Dirige sus afectos hacia sí mismo más que hacia otros.
- Espera que los demás reconozcan su valor único y personal.
- Quiere ser el centro de atención. Emocionalmente frágil.
- Se comporta de forma exhibicionista.
Personalidad dependiente.
- Personalidad dependiente. Se caracteriza por la docilidad. Tiene sensación de falta de ayuda, de apoyo y de reafirmación, baja autoestima y sentimientos de inferioridad, prefiere abdicar la propia responsabilidad y control en los demás. Cuando está solo, es incapaz de desarrollar una vida constructiva y presenta falta de habilidades para interactuar en su ambiente.
- Se caracteriza por la docilidad. Tiene sensación de falta de ayuda, de apoyo y de reafirmación.
- Baja autoestima y sentimientos de inferioridad, prefiere abdicar la propia responsabilidad y control en los demás.
- Cuando está solo, es incapaz de desarrollar una vida constructiva.
- Presenta falta de habilidades para interactuar en su ambiente.
Personalidad histriónica.
Personalidad histriónica. Es superficial, frívolo, caprichoso y sin empatía. Su conducta es excesivamente dramática, exagerada y afectivamente frágil, y sus relaciones interpersonales se caracterizan por la inmadurez, la seducción y la manipulación. Busca nuevas aventuras y sensaciones interpersonales.
- Puede parecer simpático, sociable, encantador y seductor, pero en realidad es superficial, frívolo, caprichoso y sin empatía. Su conducta es excesivamente dramática, exagerada y afectivamente frágil.
- Sus relaciones interpersonales se caracterizan por la inmadure (cambiante), la seducción y la manipulación.
- Busca nuevas aventuras y sensaciones interpersonales.
- Incapacidad para realizar tareas intelectuales.
Personalidad pasiva – agresiva.
Personalidad pasivo-agresiva. Ambivalente y negativista. Tendencia a ser opositor, no complaciente, malhumorado, pesimista y quejumbroso. Suele estar descontento y desmoralizar a los demás. El pasivo agresivo muestra rápidos cambios de humor y parece inquieto, inestable y errático en sus sentimientos.
- Personalidad ambivalente y negativista.
- Tendencia a ser opositor, no complaciente, malhumorado, pesimista y quejica.
- Suele estar descontento y desmoralizar a los demás.
- Muestra rápidos cambios de humor.
- Parece inquieto, inestable y errático en sus sentimientos.
Personalidad obsesivo-compulsiva.
Personalidad obsesivo-compulsiva. Tiene tendencia a construir su mundo en términos de reglas y normas, esquemas y jerarquías. Se relaciona con los demás según su rango y estatus. Los valores convencionales son las reglas con las que vive. Es afectivamente reprimido, solemne y serio. No expresa su afecto por miedo a experimentar emociones incontrolables.
- Tendencia a construir su mundo en términos de reglas y normas, esquemas y jerarquías.
- Se relaciona con los demás según su rango y status.
- Los valores convencionales son las reglas con las que vive.
- Es hipersensible, posee baja autoestima y es reacio a entablar relaciones personales.
Personalidad por evitación.
Personalidad por evitación. Se caracteriza por sentimientos de aislamiento y soledad combinados con temor al rechazo y la humillación interpersonal. Es hipersensible, posee baja autoestima y es reacio a entablar relaciones interpersonales.
- Se caracteriza por sentimientos de aislamiento y soledad combinados con temor al rechazo y la humillación interpersonal.
- Es hipersensible, posee baja autoestima.
- Reacio a entablar relaciones interpersonales.
Personalidad esquizoide.
**Personalidad esquizoide.** Incapacidad para percibir el humor o las necesidades de los demás. La persona esquizoide es insensible y poco comunicativa. Es imprecisa sobre sus metas, indecisa en sus acciones, permanece absorta en sí misma y está aislada socialmente. Trabaja calladamente y rara vez atrae la atención de quienes están en contacto con ella. Orienta sus capacidades hacia intereses que no demandan contacto interpersonal. Los acontecimientos que en otros causan angustia, alegría o tristeza no tienen ningún efecto en el esquizoide.
- Incapacidad para percibir el humor o las necesidades de los demás.
- Persona insensible y poco comunicativa.
- Es impreciso sobre sus metas, indeciso en sus acciones, permanece absorto en sí mismo y está aislado socialmente.
- Trabaja calladamente y rara vez atrae la atención de quienes están en contacto con él.
- Orienta sus capacidades hacia intereses que no demandan contacto interpersonal.
- Los acontecimientos que en otros causan angustia, alegría o tristeza en él no tiene ningún efecto.
Personalidad esquizotípica.
Personalidad esquizotípica. La persona esquizotípica tiene una conducta errática, puede parecer excéntrica y extravagante en sus acciones. Prefiere el aislamiento social y realiza actividades que son extrañas para los demás. Su estilo cognitivo es reflexivo y autista, incapaz de orientar sus pensamientos de forma lógica. Su expresión afectiva es apática e insensible. Suele considerarse a sí misma como desamparado, vacío y sin sentido de la vida.
- Tiene una conducta errática, puede parecer excéntrico y extravagante en sus acciones.
- Prefiere el aislamiento social y realiza actividades que son extrañas para los demás.
- Su estilo cognitivo es reflexivo y autista, incapaz de orientar sus pensamientos de forma lógica.
- Su expresión afectiva es apática e insensible. Suele considerarse a sí mismo como desamparado, vacío y sin sentido de la vida.
Personalidad límite
Puede parecer impulsivo, desarrolla crisis espontáneas e inesperadas, por lo que su conducta es impredecible. Se comporta de forma paradójica y, aunque necesita el afecto de los demás, actúa de forma manipulativa y variable. Experimenta conflictos entre sus necesidades de dependencia y su característico individualismo. Puede manifestar trastornos de identidad, debido a que no está seguro de quién es o adónde se dirige.
- Puede parecer impulsivo.
- Desarrolla crisis espontáneas e inesperadas, por lo que su conducta es impredecible.
- Se comporta de forma paradójica, aunque necesita el afecto de los demás, actúa de forma manipulativa y variable.
- Experimenta conflictos entre sus necesidades de dependencia y su característico individualismo.
- Puede manifestar trastornos de identidad, debido a que no está seguro de quién es o a dónde se dirige.
Personalidad paranoide
Personalidad paranoide. Tendencia a estar siempre en guardia y a desconfiar de los demás, combinada con el deseo de estar libre de relaciones personales íntimas, en las que exista una pérdida de poder, de independencia y autocontrol. La persona se vuelve suspicaz, resentida y hostil. Responde con ira a lo que se asemeje al ridículo, la decepción, el desprecio o la desconsideración. Es incapaz de aceptar sus propios errores y debilidades y mantiene su autoestima atribuyendo sus deficiencias a los demás.
- Tendencia a estar siempre en guardia y a desconfiar de los demás, combinada con el deseo de estar libre de relaciones personales íntimas, en las que exista una pérdida de poder, de independencia y autocontrol.
- La persona se vuelve suspicaz, resentida y hostil.
- Responde con ira a lo que se asemeja al ridículo, la decepción, el desprecio o la desconsideración.
- Es incapaz de aceptar sus propios errores y debilidades y mantiene su autoestima atribuyendo sus deficiencias a los demás.
Trastorno maniaco depresivo
Vídeo Colina: Valoración moral de la tristeza
Normalidad, excepcionalidad y anormalidad
La normalidad, excepcionalidad y anormalidad son conceptos que se utilizan en psicología para describir y entender el comportamiento humano.
La normalidad se refiere a un patrón de comportamiento que se considera típico o común dentro de una cultura o sociedad en particular. La normalidad se basa en las normas y valores culturales y varía de una cultura a otra.
La excepcionalidad se refiere a patrones de comportamiento que son inusuales o excepcionales en comparación con el comportamiento típico de la mayoría de las personas en una cultura o sociedad. Esto puede incluir habilidades sobresalientes, como el talento musical o deportivo, o discapacidades, como la dislexia o el autismo.
La anormalidad se refiere a patrones de comportamiento que se consideran fuera de lo común y que pueden ser problemáticos para el individuo o para los demás. Esto incluye trastornos psicológicos y psiquiátricos, como la depresión, la ansiedad, la esquizofrenia, el trastorno obsesivo-compulsivo y otros.
Es importante destacar que la determinación de lo que se considera normal, excepcional o anormal puede ser subjetiva y depender de las normas y valores culturales, así como de la perspectiva del profesional de la salud mental que está haciendo el diagnóstico. Por esta razón, es importante considerar el contexto cultural y social en el que se produce el comportamiento y la experiencia individual de cada persona antes de hacer cualquier juicio de valor.
¿Existe la enfermedad mental?
Algunas corrientes psicológicas han cuestionado la existencia de "enfermedades" mentales, argumentando que los trastornos psicológicos son construcciones sociales y no entidades médicas objetivas. Entre estas corrientes se encuentran:
- Psicología humanista: Esta corriente psicológica sostiene que los trastornos mentales son el resultado de la falta de autoconocimiento y de la negación de los propios sentimientos y necesidades.
- Psicología existencial: Esta corriente se enfoca en la comprensión de la experiencia humana de la vida y la muerte, el sentido de la existencia y la libertad. Argumenta que los trastornos mentales son una respuesta natural a la condición humana y no deberían ser patologizados.
- Psicología social crítica: Esta corriente se enfoca en el estudio de los factores sociales y culturales que influyen en la salud mental. Sostiene que los trastornos mentales son una construcción social que refleja las normas y valores culturales dominantes.
Es importante destacar que, aunque estas corrientes cuestionan la existencia de las "enfermedades" mentales, no niegan la presencia de la angustia, el sufrimiento y las dificultades emocionales que pueden experimentar las personas. En lugar de patologizar estos problemas, proponen entenderlos como respuestas naturales a la vida y buscar formas de ayudar a las personas a desarrollar habilidades para enfrentarlos y superarlos.
Antipsiquiatría
La historia de la psiquiatría nos muestra que la caracterización de los estados mentales considerados anormales o patológicos ha variado a través de los siglos. El siglo XX, en términos teóricos, supone una aproximación más crítica a distintos aspectos relativos al poder y diversas formas de control social que estimulan deseos de libertad y discursos contestatarios frente a las distintas disciplinas de poder establecidas. La psiquiatría no fue una excepción. Se parte del exceso del enfoque conductista y la toma de conciencia del control que el psicólogo puede ejercer sobre un individuo o sociedad. La naranja mecánica). De ahí que no sea extraño que parte de los líderes de esta corriente libertaria sean anglosajones como R. D. Laing o D. Cooper. Aunque la corriente, que tuvo su apogeo desde mediados de los años sesenta hasta finales de los setenta, tuvo también otros nombres: Thomas Szasz, F. Basaglia en Italia, Castilla del Pino en España, etc.
Diálogo y validación. Se trata, ante todo, de escuchar y comprender, procurando no juzgar moralmente. No hacer valoraciones que impliquen al conjunto de la persona.
No niegan que exista la locura ni que haya trastornos graves que hay que tratar de manera muy específica, sobre todo en gente que es peligrosa para sí misma y para los demás. Pero cree que muchos diagnósticos son producto de una normativa social demasiado estricta y que el encierro y la medicalización masiva (en connivencia con el negocio farmacéutico) no hacen más que agravar muchos casos y convertirlos en crónicos. A toda la corriente de la antipsiquiatría le es simpática la idea socrática de que la palabra, la empatía y la experiencia exterior es la mejor medicina para curar los males del hombre.
Origen social. El sufrimiento humano, para los partidarios de esta corriente, tiene con frecuencia un origen social. Así que se trata de cambiar las relaciones del humano que sufre con su entorno, más que recluirle. Esto confianza en la calle, la naturaleza y la interacción social (el camino: On the road) lo llevan tan lejos que no es exagerado vincular esta corriente con la experimentación de la Generación Beat con las drogas "liberadoras" y un optimismo en la naturaleza humana a veces un poco ingenuo.
Thomas Szasz considera que la enfermedad mental no es real en el mismo sentido que un cáncer lo es. No cabe definir un método objetivo de estudio al no ser posible una observación directa (empírica) del problema mismo.
Tratamientos. Esta corriente reacciona contra los métodos brutales de la psiquiatría anterior (encierros, medicalización masiva, camisas de fuerza, electroshocks...), es que "la locura" (esquizofrenia, psicosis, paranoias...) es un diagnóstico político. No solo los nazis, o el Este de Stalin, también el Oeste democrático ha utilizado abundantemente recursos brutales para recluir a los disidentes. Al que molesta, al que no produce lo suficiente, al rebelde o que no se adapta a las normas (familiares, empresariales, sociales) se le margina, se le discrimina y castiga con un diagnóstico que lo convierte en enfermo. Pero la misma noción de "enfermedad" (peste, lepra, locura, sida, TDA) no está libre de la ideología de cada época, con la que una sociedad quiere librarse de todos los raros que molestan.
Resto antipsiquiatría
Junto con la simpatía por Oriente y las culturas primitivas: Las enseñanzas de Don Juan (J. Castaneda) y Om. La sílaba sagrada (A. Watts) son hitos de esta corriente. El optimismo de los 60 y 70 pasó. Sumado esto a los innegables errores ingenuos de los antipsiquiatras, se explica quela corriente se disolviese gradualmente. Pero dejó un poso importante en toda la psiquiatría y la psicología clínicas. Si vemos con detalle Captain fantastic notaremos algo de este rastro liberador de las culturas orientales. Si vemos con atención una película de hace dos años, Locas de alegría, veremos cómo incluso en una clínica estatal italiana de la actualidad queda algo de esa voluntad de tratar de un modo un poco más socrático y humano al enfermo.
Bibliografía
Nolen-Hoeksma, (Ab)normal Psychology {‡}