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Memoria

Introducción

Nuestra memoria es una capacidad fascinante y compleja que nos permite recordar la realidad al mismo tiempo que la recreamos. Gracias a ella somos capaces de recuperar imágenes y experiencias del pasado, conservamos y recreamos nuestras experiencias y emociones y elaboramos nuestra historia personal.

  • La memoria es frágil ¿Qué pasaría si todos tus recuerdos desaparecieran?
  • ¿Podría haber aprendizaje y pensamiento sin memoria?
  • Los recuerdos forman parte de nuestra identidad, pero ¿pueden ser manipulados? ∙ ¿Cómo se logra tener una buena memoria? ¿Conoces o usas alguna regla mnemotécnica?

Atención y memoria

De poco nos valdría percibir si no estuviésemos dotados de la capacidad de recordar las cosas. Sin memoria nuestras percepciones solo serían capaces de producir una respuesta instintiva inmediata. Así, la memoria es la base del aprendizaje, pero también constituye uno de los aspectos más profundos de nuestra identidad. Somos quienes somos gracias a lo que aprendemos y recordamos. Sin memoria no seríamos, capaces de percibir, aprender o pensar, no podríamos expresar nuestras ideas y no tendríamos una identidad personal, porque sin recuerdos sería imposible saber quiénes somos y nuestra vida perdería sentido. Por eso la memoria no es un almacén, ni una biblioteca, sino una facultad que conserva y que —al mismo tiempo— elabora, es una memoria creativa. Una facultad que relaciona cosas. Además, la memoria no es una realidad unitaria, sino la integración de múltiples sistemas. Y no es perfecta, está sujeta a errores, distorsiones e ilusiones que, curiosamente, forman parte del funcionamiento normal de la misma. Nuestra memoria nos permite recordar la realidad al mismo tiempo que la recreamos. Gracias a ella somos capaces de recuperar imágenes y experiencias del pasado, conservamos y recreamos nuestras experiencias y emociones y elaboramos nuestra historia personal.

Base fisiológica y complejidad de la memoria

Los recuerdos se basan en conexiones neuronales llamadas engramas que pueden ser detectadas mediante un escáner electrónico del cerebro. Los neuropsicólogos se esfuerzan en explicar cómo la actividad bioquímica de las neuronas se transforma en nuestras emociones, recuerdos y pensamientos, pero todavía queda mucho por hacer. Sabemos que además de la corteza hay otras zonas del cerebro implicadas en la memoria como el hipocampo (sistema límbico) y que cada tipo de memoria tiene su propio circuito anatómico: los recuerdos no están almacenados en ningún lugar concreto del cerebro por lo que diferentes lesiones cerebrales borran recuerdos distintos.

La memoria cumple tres funciones básicas:

1. Codificación: Consiste en la transformación de los estímulos en una representación mental para recoger información. En esta fase es esencial la atención que ya estudiamos en el tema anterior 

2. Almacenamiento: Consiste en la retención de los datos para su utilización posterior mediante esquemas y unidades estructuradas de conocimiento (conceptos, categorías, relaciones). Se trata de organizar la información para que tenga significado. 

3. Recuperación: Se trata de la forma en que accedemos a la información almacenada en la memoria cuando necesitamos recordar algo.

El aprendizaje y el recuerdo se desarrollan por tanto en tres fases. Lo primero es registrar la información (para lo cual necesitamos prestar atención y percibir correctamente). En segundo lugar debemos almacenar y retener adecuadamente dicha información (la organización, la asociación, la repetición y la visualización son estrategias que mejoran la retención) Y finalmente deberemos recuperar la información almacenada en un momento determinado. Sin embargo, veremos que las capacidades más profundas de la memoria implican cierta disolución de estas fases. Debemos separarnos de la metáfora del ordenador para contruir una visión más contextual, relacional y creativa de la memoria.

Estructura y funcionamiento

La investigación psicológica se ha enfocado durante décadas en definir la memoria como una especie de almacén. Parece que es un lugar cerrado en el que se colocan cosas para ser recuperadas luego. Como mucho parece que tenemos que tener un índice o un sistema de clasificación que nos permitan ubicar cada objeto. El ideal parece ser que podamos recuperar lo almacenado tal y como fue guardado, del modo más intacto posible. Pero nuestra memoria no funciona de esa manera. En un texto de 1932, F. Bartlett ya nos advirtió de que considerar así nuestra memoria era un error. Y ese error se ha perpetuado hasta casi la década de los noventa del siglo pasado.

La memoria de un ser humano no es como los archivos ni como la de los ordenadores. El ordenador simplemente modifica bits ordenados según cadenas y procesa instrucciones algorítmicas que son como instrucciones lineales en las que se realizan operaciones de búsqueda y reescritura. Un ordenador tiene un dato o no lo tiene. Pero nuestra memoria no funciona así. Hay datos que recordamos a veces sí y a veces no. Además cuando recordamos algo suelen venirnos a la cabeza otras cosas relacionadas con ello. Un ordenador no hace eso de forma espontánea. En nuestro caso los datos más fríos estan relacionados frecuentemente con sensaciones, olores, a estados de ánimo: asombro, tristeza, enfado... Nuestra memoria es "constructiva" y es capaz de completar información incompleta. Puede en fin que tratemos de recordarlo sin éxito y que unas horas más tarde de repente y sin darnos cuenta nos venga a la memoria.

Esta confusa y rica amalgama de palabras, sonidos, recuerdos visuales, sensaciones, analogías y asociaciones parecen caracterizar a la memoria humana. Nuestra memoria, a diferencia de la del ordenador, se dice que es direccionable por el contenido. Esto quiere decir que no buscará una casilla con un número sino que se orientará por un significado, significado que como vemos es algo bastante amplio pues lo asociaremos con todo un campo o constelación de otros significados.

Los neurólogos no saben todavía "dónde", en qué lugar del cerebro reside la memoria ni cómo se almacena. Hay dudas razonables sobre si los recuerdos o por lo menos parte de ellos se almacenan en algún tipo de lenguaje simbólico (o sea codificable) o se guardan de alguna otra manera aun no conocida. Sí se sabe que las conexiones entre las unidades del sistema nervioso, las neuronas, no emplean un código binario (pasa la señal o no pasa), sino que en la transmisión neuronal es relevante la intensidad. También se sabe que el procesamiento no es serial sino paralelo (hay muchas conexiones simultáneas a la vez). Se supone que hay un billón de neuronas, cada una de las cuales tiene entre 1.000 y 10.000 conexiones con las neuronas próximas. Imaginemos la complicación: cualquier proceso mental, incluida la memoria, es fruto de la actividad de muchos millones de neuronas (el proceso no es serial sino paralelo), cada una de las cuales tiene varios miles de conexiones con las próximas y cada conexión emite señales de intensidad variable que son significativas.

La memoria humana, con sus asociaciones y analogías caprichosas parece, comparada con la de un ordenador, la memoria compartida de un numeroso grupo de artistas algo despistados e imaginativos frente a un solo oficinista rutinario y maniático. Sin embargo nuestra memoria tiene seguramente un sentido evolutivo. Nos permite completar las informaciones incompletas o contradictorias que percibimos del mundo. La lógica de nuestra memoria es laxa, asociativa y difusa: a fin de cuentas el mundo real no emite mensajes coherentes y secuenciales, en lenguaje simbólico a través del teclado de un ordenador.

Asimismo, nuestra capacidad para crear analogías nos permite crear estrategias para enfrentarnos a los problemas de formas diferentes, o dicho en otros términos, esta plasticidad es la base de la creatividad y de la imaginación. Finalmente, cuando en un ordenador falla cualquier parte del sistema por pequeña que sea (un cable, un chip) el mecanismo se paraliza entero. Los sistemas biológicos no son tan frágiles. Son menos exactos pero como dicen los expertos "se degradan elegantemente". Un grupo de neuronas puede fallar y otras (hasta cierto punto) toman el relevo.

La memoria, en lugar del almacén de las teorías clásicas, donde nuestros recuerdos quedan almacenados como huellas, es más bien una propiedad dinámica de poblaciones de grupos de neuronas. Las bases de la memoria surgen de alteraciones en la fuerza sináptica de grupos en un mapa global. Al recordar se activan algunas, pero no necesariamente todas, de las porciones previamente establecidas del mapa global. De este modo se origina una respuesta categorial similar a alguna previa, pero normalmente los elementos que contribuyen a esa respuesta son diferentes y en general es probable que hayan sido alterados por la conducta en marcha del organismo. Así pues, como las categorías perceptivas no son inmutables y son alteradas por la conducta continua del animal, la memoria es el resultado de un proceso de recategorización continua.

Lo fundamental es comprender que ni siquiera en el nivel básico, los recuerdos son recuperados exactamente como quedaron grabados, sino que más bien son nuevas recreaciones de episodios pasados que salen a la luz dependiendo de las necesidades concretas del organismo.

Existen tantos tipos de memoria como sistemas específicos: una memoria motora, otra visual, una relacionada con el aprendizaje, otra de tipo lingüístico y conceptual. No es lo mismo estar realizando una actividad en un periodo concreto de tiempo que acordarnos de las fechas de cumpleaños o de las caras de conocidos. No es lo mismo organizar nuestros episodios biográficos y caminar en bicicleta. Tal conjunto diverso de tipos de memorias no pueden localizarse en un único lugar del cerebro. No podemos considerar la memoria como un mecanismo central porque un daño específico en una zona concreta del cerebro podría producir daños graves en nuestra capacidad funcional. La memoria sería más bien como una propiedad de los grupos de neuronas que en función del refuerzo de sus sinapsis establecen conexiones sólidas entre grupos de neuronas y configuran mapas locales conectados entre sí para formar mapas globales.

Concepciones sobre la memoria

Las primeras investigaciones sobre la memoria se deben al psicólogo alemán Herman Ebbinghaus, que al final del siglo XIX estudió cómo se retienen las sílabas sin sentido (BAT, SIT, HET) y defendió que el mecanismo de la memoria requiere una única actividad  (repetición), para que los datos que recordamos se asocien entre sí.

Más tarde, Frederic Barlett estudió la memoria utilizando historias, y no sílabas sin sentido como Ebbinghaus, e introdujo en la psicología la teoría de los esquemas y su influencia en los recuerdos. Los esquemas son conocimientos almacenados en la memoria como consecuencia de las experiencias pasadas. Estos conocimientos están organizados en forma de representaciones mentales, y constituyen nuestro conocimiento sobre un objeto o un acontecimiento.

La psicología cognitiva actual, inspirándose en los estudios de Barlett, considera que el ser humano interpreta la información en función de sus conocimientos previos (esquemas personales), y así construye sus recuerdos. Los recuerdos contienen más y menos que los hechos vividos: más, porque hay un trabajo de estructuración e interpretación; menos, por la selección de hechos relevantes y la eliminación de lo que nos interesa.

Sistemas de memoria

Algunas teorías reconocen distintos sistemas de memoria que interactúan entre sí:

  • Memoria sensorial (MS): Es la encargada de registrar la información que obtenemos del ambiente externo durante uno o dos segundos como máximo. Después, la información decae rápidamente y se pierde si no es procesada en la memoria a corto plazo. Tenemos memorias sensoriales para cada sentido, pero las dos más estudiadas han sido la memoria visual y la memoria auditiva.
  • Memoria a corto plazo (MCP) La información almacenada en la MS es transferida en parte a la memoria a corto plazo, donde es retenida durante un corto período de tiempo, 15 o 20 segundos, antes de ser transferida a la memoria a largo plazo. La MCP contiene la información que manejamos en cada momento, por eso algunos psicólogos se han referido a ella como memoria operativa. En 1956, G. Miller comprobó experimentalmente que las personas pueden retener 7 ± 2 elementos a un tiempo en la MCP.
  • Memoria a largo plazo (MLP): La información retenida en la MCP se pierde en parte al cabo de poco tiempo y en parte se guarda definitivamente en la memoria a largo plazo (MLP). Mientras que la MCP contiene una cantidad limitada de información, la información archivada en la MLP en cambio crece constantemente a medida que aumenta nuestra experiencia. La capacidad de la MLP para almacenar información es casi ilimitada, pero el acceso a esa información puede ser problemático. Dentro de la MLP podemos distinguir:
    • Memoria semántica. Almacena y permite la recuperación de símbolos verbales, es pues una memoria atemporal en el sentido que el tiempo de aprendizaje, de ocurrencia o de recuerdo no es relevante para el contenido conservado. El primer modelo de memoria semántica, las redes semánticas, fue propuesto por Quillian. Una red semántica es una organización jerárquica de conceptos. Cada concepto se puede representar como un nodo en la red. Los nodos se conectarían entre sí por nexos etiquetados, que fundamentalmente responderían a relaciones de pertenencia (es un/a) o de atribución de propiedades (tiene, puede).
    • Memoria episódica. Almacena los 'episodios' que forman la autobiografía de un individuo, lo que recuerda que ha vivido. Esto supone considerar que la vida es una mirada al pasado, un recorrido por nuestra memoria personal. Sin recuerdos careceríamos de identidad. En este tipo de memoria es donde mejor se aprecia la idea de que los recuerdos son recreaciones, recategorizaciones, por las cuales traemos al presente un recuerdo del pasado, pero esta evocación va a quedar siempre mediada por nuestro interés, nuestro estado de ánimo, nuestros fines y esperanzas del presente. Aunque esto es intuitivamente así, es decir, sentimos que deformamos nuestros recuerdos en función del momento en que se rememora, que nos apropiamos de recuerdos ajenos, que hemos integrado como nuestros episodios escuchados, es indudable que alguna estrategia de recuperación construimos para poder recrear los episodios vividos, es más, muchos de ellos no se olvidarán nunca. Detectar esas estrategias ha sido el trabajo de los psicólogos que se han ocupado de la memoria episódica o autobiográfica.
    • Memoria operativa. Es el conjunto de habilidades que nos permite hacer las cosas, como jugar al baloncesto o tocar el contrabajo. Además de las habilidades incluye ciertas reacciones emocionales ante determinadas situaciones, como tener miedo a subir en un ascensor.

A veces se piensa en la memoria como un almacén en donde introducimos los recuerdos para después recuperarlos tal y como se grabaron. Esta concepción es demasiado estática y no permite una conexión con nuestros mecanismos biológicos pues fue el resultado de proyectar los sistemas de almacenamiento de los ordenadores a la memoria humana. No obstante hay algo en este modelo que todavía hoy mantiene alguna vigencia y es la distribución temporal del proceso de retención de información. Efectivamente parece que nuestros recuerdos pasan por distintos estadios temporales hasta que llegan a consolidarse como recuerdos.

EXPLICITA (saber qué) IMPLÍCITA (saber cómo)

  Declarativa no declarativa. Operativa

MCP MLP   Condicionamiento. Habilidades motoras

  (de trabajo)

Verbal   espacial episódica semántica

Los niveles de procesamiento de la información

Kenneth Craik y Robert S. Lochart defienden que los estímulos son procesados en función de la tarea solicitada o el tipo de aprendizaje realizado. La información puede ser procesada a tres niveles: superficial, intermedio y profundo.

  • El nivel superficial de procesamiento atiende a los rasgos sensoriales (aspecto, sabor, color, etc.). El nivel superficial deja una huella frágil que pronto desaparece, porque las características físicas de un evento deja pocas huellas en la mente y la probabilidad de olvido será máxima.
  • El nivel intermedio introduce el reconocimiento de alguna característica, el objeto es reconocido y categorizado.
  • El nivel profundo atiende al significado. La huella del nivel profundo es duradera porque se ha procesado con mayor esfuerzo mental.

Los recuerdos de un evento dependen de cómo fue codificado por la mente. Cada uno de los niveles de procesamiento deja una huella en la memoria e influye en su recuerdo posterior. A la hora de que un ítem perdure y sea recuperable, estos autores ponen la clave en el procesamiento que se hace y no en la transferencia entre hipotéticas estructuras de almacenamiento.

Distorsiones y alteraciones

Distorsiones. Una distorsión es un fallo normal de nuestra memoria. Las distorsiones de la memoria pueden deberse a:

  • Tiempo. La memoria se debilita con el tiempo porque las nuevas experiencias difuminan los recuerdos
  • Distracción. La atención se ve afectada por estar preocupados en otros asuntos
  • Bloqueo. búsqueda de información frustrada porque necesitamos encontrar un recuerdo y nos bloqueamos
  • Atribución errónea. Confundir fantasía y realidad o recordar cosas que no han pasado ∙ Sugestibilidad: se incorpora información engañosa a los recuerdos propios procedente de fuentes diversas
  • Propensión. Elaboramos nuestros recuerdos para que encajen en nuestras creencias actuales
  • Persistencia. Recordar sucesos del pasado que preferiríamos desterrar de la mente

Frente a las distorsiones, las alteraciones de la memoria, sin embargo, pueden ser traumáticas. Perder la memoria es perder nuestra conciencia porque es difícil vivir el presente sin lazos con el pasado.Algunas alteraciones de la memoria conocidas son:

  • Amnesia: es la pérdida total o parcial de la memoria originada por causas neurológicas o psicológicas. Podemos distinguir diferentes tipo:
    • Amnesia anterógrada o de fijación. Es la incapacidad para adquirir nueva información y recordar los sucesos producidos después de una lesión cerebral o un desorden degenerativo, tales como el síndrome de Korsakoff (de alcohólicos crónicos) o la enfermedad de Alzheimer. Una persona con amnesia anterógrada puede recordar hechos ocurridos antes de la aparición de la amnesia, pero tiene dificultades para aprender información nueva y olvida dónde ha dejado las cosas o con quién acaba de hablar. Es verdad que el amnésico puede recordar cómo ejecutar los hábitos aprendidos con anterioridad (memoria procedimental), pero no recuerda haber experimentado el suceso (memoria declarativa). 
    • Amnesia retrógrada. Es la incapacidad de recordar el pasado, los acontecimientos que han ocurrido antes de la lesión cerebral. Aunque el paciente no recuerda su vida antes de la lesión, su memoria a corto plazo funciona y puede aprender nuevas habilidades.
    • Amnesia psicógena. Las víctimas de violaciones, torturas, asaltos o abusos sexuales pueden mantener durante periodos prolongados una amnesia psicógena respecto al trauma, que les incapacita para recordar los eventos previos y subsiguientes a la experiencia traumática, así como el trauma mismo.
    • Amnesias funcionales. La memoria de una persona puede verse afectada por su estilo de vida: el estrés, la ansiedad y las emociones negativas tienen una clara influencia en los procesos de la memoria. Por ejemplo, algunos estudiantes se quedan en blanco durante un examen, sobre todo si es oral. Igualmente, los actores pueden sufrir el miedo escénico y olvidar su papel.
  • Demencia senil: es un declive gradual de las funciones intelectuales y el primer síntoma son los problemas de memoria, originados por un trastorno degenerativo del cerebro. La demencia senil afecta a un 10% a 15% de las personas mayores de 65 años, porcentaje que aumentará a medida que aumente la esperanza de vida.
  • Hipermnesia. Alteración de la facultad de la memoria por la que ciertas personas recuerdan datos inútiles, como páginas completas de una guía telefónica. Suele presentarse en jóvenes autistas. Puede resultar preocupante porque no implica necesariamente una memoria más funcional, sino una incapacidad para filtrar o olvidar información irrelevante. Esto puede conducir a sobrecarga cognitiva, rumiación y dificultad para abstraer o generalizar, ya que cada detalle se recupera con gran viveza y sin jerarquía. En contextos emocionales, como el trauma, puede intensificar recuerdos intrusivos, mantener el estrés y complicar la adaptación. En algunos casos se asocia a trastornos obsesivos, cuadros epilépticos o alteraciones límbicas, lo que subraya su dimensión clínica más allá de la aparente ventaja cognitiva.
  • Paramnesia: es la elaboración de 'falsos recuerdos', se recuerda algo que no ocurrió. Hay personas que cuentan recuerdos falsos (confabulaciones) o son mentirosos patológicos.

El recuerdo y olvido

Recordar significa extraer información de la memoria sobre algo aprendido o vivido. ¿Qué factores influyen en el recuerdo?

  • Recordamos mejor lo que se relaciona con sucesos emocionalmente significativos 
  • Recordamos mejor en el mismo contexto donde ocurrió el aprendizaje 
  • La memoria graba mejor lo interesante, lo nuevo, lo extraño, lo emotivo 
  • Se recuerda mejor lo primero y lo último que hemos aprendido

El olvido es, por el contrario, la incapacidad para recordar nombres, fechas, hechos o conocimientos. ¿Por qué olvidamos? Hay muchas causas que pueden explicar los diferentes tipos de olvido.

  • Por lesión o degeneración cerebral. Ej. La enfermedad de Alzheimer.
  • Olvidos motivados: Según Freud se explicarían por la represión como mecanismo de defensa 
  • Interferencia: conocimientos ya aprendidos interfieren en los nuevos (proactiva Ej: conozco unas leyes pero hay que adaptarse a una nueva legislación) o al revés (retroactiva Ej: el aprendizaje de un nuevo idioma interfiere en los que ya sabíamos). 
  • Falta de procesamiento: en realidad no lo memorizamos. 
  • Contexto inadecuado: es difícil recuperar la información porque se aprendió en un ambiente diferente. Ej. Un bebedor que oculta dinero cuando está ebrio es incapaz de encontrarlo cuando está sobrio.

Recordar significa extraer información de la memoria sobre algo aprendido o vivido. ¿Qué factores influyen en el recuerdo?

∙ Recordamos mejor lo que se relaciona con sucesos emocionalmente significativos ∙ Recordamos mejor en el mismo contexto donde ocurrió el aprendizaje ∙ La memoria graba mejor lo interesante, lo nuevo, lo extraño, lo emotivo ∙ Se recuerda mejor lo primero y lo último que hemos aprendido El olvido es, por el contrario, la incapacidad para recordar nombres, fechas, hechos o conocimientos. ¿Por qué olvidamos? Hay muchas causas que pueden explicar los diferentes tipos de olvido ∙ Por lesión o degeneración cerebral. Ej. La enfermedad de Alzheimer ∙ Olvidos motivados: Según Freud se explicarían por la represión como mecanismo de defensa ∙ Interferencia: conocimientos ya aprendidos interfieren en los nuevos o al revés. Ej: el aprendizaje de un nuevo idioma interfiere en los que ya sabíamos ∙ Falta de procesamiento: en realidad no lo memorizamos ∙ Contexto inadecuado: es difícil recuperar la información porque se aprendió en un ambiente diferente. Ej. Un bebedor que oculta dinero cuando está ebrio es incapaz de encontrarlo cuando está sobrio.

Cómo mejorar la memoria

  • Atención
  • Sentido
  • Organización
  • Asociación
  • Reglas mnemotécnicas

La memoria colectiva

Uno de los signos de la identidad grupal es la memoria colectiva. Es el conjunto de recuerdos de un grupo que se transmiten de generación en generación. Gracias a ella cada persona consolida sus recuerdos colectivos.

La memoria es un proceso psicológico, dependiente de unas bases neurobiológicas, pero se nutre de influencias socioculturales. Pertenece al individuo, pero es también un patrimonio del grupo. La memoria forma parte de la identidad comunitaria, de la vida social y de la historia de los grupos.

La memoria colectiva es uno de los signos de identidad grupal, son los recuerdos de un grupo o comunidad, que se transmiten de generación en generación. Es una fuente de enseñanzas y origina cambios sustanciales en la memoria individual; gracias a ella cada persona consolida sus recuerdos colectivos.

La memoria colectiva se diferencia de la historia. La primera se sitúa dentro del grupo, es amplia, diversa, se basa en tradiciones, es el grupo visto desde dentro. La historia por el contrario se ubica fuera del grupo, tiene límites claramente fijados, es monocorde, se basa solo en hechos y sucesos y es el grupo visto desde fuera.

Frente a la historia la memoria colectiva tiene la misión de enseñar e instruir a quienes no tuvieron la experiencia de determinados acontecimientos. La memoria se erige como un antídoto contra el engañoso poder de la historia, contra la frialdad de sus fechas, del número de sus muertos...

Enlaces y bibliografía