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Las bases fisiológicas de la mente y la conducta

El debate

¿Qué sería una historia de la mente? La mente surge con el desarrollo del cerebro a lo largo del proceso de evolución de nuestra especie, no es algo que estuviese siempre ahí. Desde una perspectiva evolutiva, no todos nuestros ancestros tuvieron una mente como la nuestra. Las formas de pensar y de sentir de una especie cambian a lo largo de tiempo. Barret (2020) nos lleva a rastrear esa historia hasta los peces lanceta o anfioxos (cefalocordados). Y estos pequeños peces no son más que una etapa intermedia en un largo proceso de evolución que comenzaría con los organismos unicelulares más simples en los que podemos pensar. Nuestro ADN tiene vestigios de nuestros antepasados, pero, aunque conservemos algo de todos ellos cabe dudar que los seres vivos más simples tengan 'mente'. Nosotros, como individuos, tampoco la hemos tenido siempre, especialmente si asociamos el tener mente a distintos procesos mentales de tipo consciente. Dentro del vientre de nuestra madre hemos atravesado fases en las que no hemos sido más que un conglomerado de células multiplicándose velozmente. ¿Cuándo surge la mente? Se sabe que comenzamos a percibir dentro de ese ambiente intrauterino. Allí se produjo nuestra primera experiencia del mundo. ¿Pero éramos conscientes? La consciencia es algo difícil de definir. Un animal que siente no tiene por qué tener una consciencia individual, un 'yo'. A partir de ahí son múltiples los procesos mentales que acaban dotándonos de un grado de reconocimiento complejo que defninimos como 'mente' o como 'yo'. La psicología comprende de algún modo todo este largo proceso. Tenemos, por ejemplo, la psicología evolutiva que estudia precisamente cómo va cambiando la mente a lo largo de las diferentes etapas de la vida. Pero no se queda ahí. Además de los fenómenos mentales conscientes los psicólogos se han dado cuenta de que también es 'mente' lo que produce comportamientos estudiables. La psicología es, como dijimos, una ciencia de la conducta. En ocasiones se confunde con la etología, que en los animales más simples acabaría siendo simple biología. Sin embargo el enfoque psicológico es peculiar. Estudia el comportamiento animal para entender al propio ser humano, asumiendo que el comportamiento animal sería algo así como la base del humano, que se reconoce como más complejo y elaborado. Un organismo simple puede entenderse fácilmente como una 'máquina', al estilo de lo que Descartes proponía. Pero el proceso de evolución ha dado lugar a organismos dotados de un sistema nervioso cada vez más complejo. ¿Eso significa que ya no somos 'máquinas'? Esta pregunta es filosófica y no hay una respuesta única ni fácil. Todo parece indicar que existen dos procesos que son correlativos: el desarrollo del sistema nervioso y el de la propia mente. Pero pese a su creciente complejidad el sistema nervioso no deja de ser un conjunto de células que se comportan siguiendo las leyes de la física. El cerebro, siendo el órgano más importante, no es una excepción. Son células sometidas a las mismas leyes materiales. Pero lo curioso es que, al unirse entre sí, parece que dejan de ser simples mecanismos biológicos. Emerge la mente consciente, y eso significa que el sistema nervioso no da una respuesta única a estímulos únicos (tal como ocurre en los organismos simples), sino que somos capaces de adaptarnos a entornos cambiantes modificando nuestra conducta, tanto a nivel individual como social. Esa variabilidad, esa flexibilidad, es el origen de lo que nos hace diferentes. Somos personas distintas y hay distintos tipos de personalidad porque el ser humano es una especie que vive en diferentes medios. Y vivimos en entornos que ya no son meramente físicos, sino que nuestro entorno, por excelencia, es un entorno social al que nos adaptamos adoptando roles. Así vemos que la psicología estudia un campo amplio: partiendo de la base biológica o material estaremos cerca estemos del enfoque de la 'máquina', adoptando posturas como el conductismo estaremos estudiando las características de nuestra conducta que compartimos con ciertas especies de animales, y cuanto más cerca estemos de esa diversidad y de la concepción de la persona como un ser único más cerca estaremos de posturas como la de la psicología humanista. A veces es difícil compaginar todas estas perspectivas. En este tema partiremos de la base biológica, estudiando las características esenciales de nuestro sistema nervioso.

Detrás de la variabilidad de nuestras respuestas está siempre nuestro sistema nervioso. No hay pensamiento, sentimiento o recuerdo, que no implique la activación de algún área del cerebro. Aunque podamos distinguir los procesos estrictamente fisiológicos como, por ejemplo, un impulso nervioso, de un proceso psíquico, como por ejemplo un recuerdo o un sentimiento de tristeza, nadie parece poner en cuestión que el sistema nervioso central (en especial el cerebro, su órgano principal) es el “lugar” donde ocurren los procesos psíquicos.

Las bases fisiológicas de la psicología se refieren a los fundamentos biológicos que subyacen a los procesos mentales y el comportamiento humano. Estas bases se encuentran en diversas áreas del cuerpo humano, especialmente en el sistema nervioso y el sistema endocrino, así como en los órganos de los sentidos. El conocimiento de estos mecanismos es esencial para desarrollar tratamientos para trastornos mentales y mejorar la salud mental en general.

Neuronas y neurotransmisores

Neuronas. La unidad básica del sistema nervioso es la neurona, una célula especializada que transmite mensajes o impulsos nerviosos a otras neuronas, glándulas y músculos. Se considera que el encéfalo posee casi cien mil millones de neuronas, y que cada neurona puede estar conectada hasta con cientos de otras. Los diferentes tipos de neuronas del sistema nervioso varían enormemente en tamaño y forma, pero todas tienen ciertas características comunes.

  • Del cuerpo celular (soma) salen unas extensiones llamadas dendritas (del griego, dendron, que significa «árbol»), las cuales reciben los impulsos nerviosos de las neuronas adyacentes.
  • El axón es un tubo estrecho que se extiende desde el soma y que transmite estos mensajes a otras neuronas (o a músculos y glándulas). En el extremo, el axón se divide en un determinado número de pequeñas ramificaciones que terminan en unos pequeños botones llamados terminaciones sinápticas.
  • Sinapsis: Son las conexiones entre neuronas a través de las cuales se comunican mediante neurotransmisores. El botón terminal no toca la neurona adyacente. Hay un pequeño espacio entre esos botones y el cuerpo celular o las dendritas de la neurona receptora. Esta unión se denomina sinapsis, y dicho espacio se denomina espacio sináptico. Cuando un impulso nervioso viaja a través del axón y llega a los botones terminales, provoca la secreción de un neurotransmisor, una sustancia química que se difunde a través del espacio sináptico y estimula a la siguiente neurona, transmitiendo así el impulso de una neurona a otra. Los axones de muchas neuronas forman sinapsis en las dendritas y el cuerpo celular de una única neurona.

Variaciones. Aunque las neuronas poseen estas características comunes, varían mucho en tamaño y forma: una neurona de la médula espinal puede tener un axón de 1 ó 2 metros de longitud, que va desde el final de la médula a los músculos del dedo gordo del pie, mientras que una neurona cerebral puede medir sólo unas milésimas de centímetro.

Tipos. Según su función se distinguen entre neuronas sensoriales o aferentes que envían información desde los tejidos y los órganos sensoriales del cuerpo hacia el interior de la médula espinal y el cerebro y neuronas motoras o eferentes que transmiten información desde la médula espinal y el cerebro hasta los músculos y las glándulas.

Células de glía. Además de las neuronas, el sistema nervioso cuenta con un gran número de células no neuronales, llamadas células de glía, y que están intercaladas entre (y a menudo alrededor) las neuronas. Las células de glía son más numerosas que las neuronas (en una proporción de 9 a 1) y ocupan más de la mitad del volumen del cerebro. El nombre de glía viene de la palabra griega «pegamento» y nos da una idea de sus funciones: mantener a las neuronas en su sitio. Pero además proveen de nutrientes a las neuronas. Así, parecen mantener el orden en el cerebro recogiendo y «empaquetando» los productos de desecho, y fagocitando las neuronas muertas y las sustancias extrañas, manteniendo así la capacidad de transmisión de impulsos de las neuronas. De esta forma, las células gliales actúan asistiendo a las neuronas en su función.

El impulso nervioso. La información recorre la neurona en forma de un impulso nervioso llamado potencial de acción: un impulso electroquímico que viaja del cuerpo celular al extremo del axón. Cada potencial de acción es el resultado de movimientos de moléculas eléctricamente cargadas, conocidas como iones. La velocidad del potencial de acción en su viaje por el axón puede variar desde 3 a 300 kilómetros por hora, dependiendo del diámetro del axón; los más grandes suelen ser los más rápidos. La velocidad también depende de si el axón está cubierto de una capa de mielina. Esta capa se compone de células gliales especializadas que envuelven al axón, una tras otra, dejando pequeños espacios entre ellas. Estos pequeños espacios se llaman nódulos de Ranvier. La capa de mielina se presenta especialmente en las zonas donde la transmisión rápida del potencial de acción es crítica, como por ejemplo, en los axones que estimulan los músculos esqueléticos. En la esclerosis múltiple, una enfermedad cuyos síntomas aparecen entre los 16 y los 30 años, el sistema inmune ataca y destruye las capas de mielina del organismo, provocando graves disfunciones motoras.

Los neurotransmisores. Los neurotransmisores son sustancias químicas que facilitan la transmisión de señales entre las neuronas. Se han identificado más de 70 neurotransmisores distintos, y seguramente se descubrirán más. Nos centraremos en unos pocos que influyen en la conducta. Algunos de los principales son:

  • Dopamina: Implicada en la motivación, el placer y el control del movimiento.La dopamina, también una monoamina, es químicamente muy similar a la norepinefrina. La liberación de dopamina en ciertas áreas del cerebro produce intensas sensaciones de placer, y actualmente se está investigando el papel de la dopamina en el desarrollo de las adicciones. La existencia de demasiada dopamina en determinadas regiones cerebrales puede causar esquizofrenia, y una cantidad insuficiente en otras áreas puede degenerar en la enfermedad de Parkinson. Los fármacos utilizados para tratar la esquizofrenia, como la clorpromazina o la clozapina, bloquean los receptores de la dopamina. Por el contrario, la L-dopa, un fármaco que se receta normalmente para tratar la enfermedad de Parkinson, aumenta los niveles de dopamina en el cerebro.
  • Serotonina: Regula el estado de ánimo, el sueño y la apetencia.Es otra monoamina. Al igual que la norepinefrina, la serotonina juega un papel fundamental en la regulación del estado de ánimo. Por ejemplo, se han asociado unos bajos niveles de serotonina con sentimientos depresivos. Los inhibidores de la reabsorción de serotonina son antidepresivos que aumentan los niveles de serotonina en el cerebro, bloqueando su reabsorción en las neuronas. El Prozac, Zoloft y Paxil, fármacos que se prescriben para tratar la depresión, son inhibidores de la reabsorción de serotonina. Puesto que la serotonina también es importante para la regulación del sueño y el apetito, también se utiliza en el tratamiento de la bulimia, que es un trastorno alimentario.
  • Acetilcolina: Involucrada en la memoria y el aprendizaje. Está presente en muchas sinapsis. Normalmente es excitadora, pero también puede actuar como inhibidora, dependiendo del tipo de molécula receptora que se encuentre en la membrana de la neurona postsináptica. La acetilcolina está presente particularmente en un área del prosencéfalo llamada hipocampo, que juega un papel fundamental en la formación de nuevos recuerdos (es esencial para la consolidación de la memoria declarativa y episódica). Se considera que la acetilcolina tiene un papel importante en la enfermedad de Alzheimer, que causa alteraciones en la memoria y en otras funciones cognitivas. Cuanta menos acetilcolina se produce, más severas son las pérdidas de memoria. La acetilcolina también es importante en el sistema nervioso periférico, especialmente en la contracción muscular.
  • GABA: Principal neurotransmisor inhibidor del SNC, ayuda a reducir la excitación neuronal.
  • Norepinefrina: Afecta la atención y las respuestas al estrés. Neurotransmisor del tipo de las monoaminas. Producida en su mayor parte por neuronas del troncoencéfalo. La cocaína y las anfetaminas prolongan la acción de la norepinefrina, ralentizando su reabsorción, por eso las neuronas receptoras se activan durante un periodo más largo de tiempo, lo que produce los efectos psicoestimulantes. Por el contrario, el litio aumenta la reabsorción de la norepinefrina, lo que deprime el ánimo de la persona. Cualquier sustancia que provoque un aumento o disminución de la norepinefrina en el cerebro está relacionada con la excitación o depresión del estado de ánimo.

El sistema nervioso

El sistema nervioso es el sistema de control más importante del organismo. El sistema nervioso es crucial para la psicología porque es el encargado de recibir, procesar y transmitir información a través de una red que se extiende por todas las partes de nuestro cuerpo. El sistema nervioso lo podemos comparar a una red informática que une diversos puntos distantes unos de otros, que convergen en un centro común donde se establecen las conexiones necesarias para que el sistema pueda funcionar de manera conjunta o coordinada. Todas las partes del sistema nervioso están interrelacionadas pero tradicionalmente se considera dividido en dos subsistemas:

  1. Sistema Nervioso Central (SNC): Su principal función es la dirección del organismo y el desarrollo del aprendizaje. Centraliza de manera constante o insconsciente todo el funcionamiento orgánico de la psique y del cuerpo humano y es también el centro de nuestro comportamiento consciente. Se compone de dos elementos básicos: el encéfalo (conjunto de órganos nerviosos, cerebro, cerebelo, bulbo raquídeo) y la médula espinal.
    • Encéfalo. El órgano principal del SNC. Está compuesto por ee cerebro, el cerebelo y el bulbo raquídeo.
      • Cerebro. El cerebro es la parte principal del encéfalo. El cerebro es el centro de toda nuestra actividad psíquica y a él van a parar la mayoría de las relaciones que configuran la conducta psíquica del hombre. El cerebro se encuentra conectado con todos los demás órganos internos y externos de nuestro cuerpo a través del sistema nervioso. Está formado por varias estructuras como el córtex cerebral, el tálamo, el hipotálamo, el hipocampo, la amígdala y el tronco encefálico, cada una con funciones específicas en el procesamiento de la información, la regulación de emociones, la memoria, entre otros. Múltiples estudios realizados sobre el cerebro del hombre y los animales han permitido localizar ciertas funciones psíquicas en áreas específicas del cerebro. Pero en general el cerebro funciona como un todo indivisible y ciertos experimentos hechos en animales han demostrado que, cuando una parte del cerebro se lesiona, otra parte del mismo se encarga de sustituir a la anterior realizando las funciones que se creían propias de aquellas.
    • Médula espinal: Transmite señales entre el cerebro y el resto del cuerpo y participa en las respuestas reflejas.
  2. Sistema Nervioso Periférico (SNP): Es el que relaciona el organismo con el mundo exterior. A través de los órganos de los sentidos recibe toda clase de estímulos y mensajes del medio-ambiente. Por tanto la funcion primera es la de recibir y transportar las impresiones que recibe del mundo exterior. Pero no es la única, puesto que también se encarga de transmitir la respuesta a dichas impresiones y estímulos. Estas funciones las realiza mediante los nervios y terminaciones nerviosas receptoras y los centros nerviosos efectores. Si bien las impresiones y estímulos o impresiones son recibidos de forma aislada y continuada, las respuestas se realizan siempre con relación al conjunto. Esta organización en las respuestas a los estímulos que llegan de fuera responde a un plan de integración y una estructura unificada, por la cual el organismo actúa y reacciona como un todo.
    • Sistema nervioso somático: Controla las acciones voluntarias y transmite información sensorial al SNC.
    • Sistema nervioso autónomo: Regula las funciones involuntarias como la respiración, el ritmo cardíaco o la digestión. Se divide en dos tipos de canales de efusión mediante los cuales se realiza su función nerviosa sistema simpático (prepara el cuerpo para la acción) y el sistema parasimpático (favorece la calma y la recuperación). Las actividades y funciones simpáticas y parasimpáticas son actividades opuestas. El simpático actúa para poner en movimiento el organismo, activando los recursos corporales del mismo en el trabajo y en las situaciones de emergencia. El parasimpático tiene una función más bien conservadora, de reservar energías y almacenar las reservas del organismo. Podríamos decir que mientras uno gasta otro ahorra. No suelen actuar independientemente el uno del otro, sino que se complementan realizando una labor coordinada.

Sistema nervioso central

El sistema nervioso central (SNC) está formado por el encéfalo (zona cerebral) y la médula espinal.

Cerebro. Tiene dos hemisferio, el derecho (soñador) que controla la parte izquierda del cuerpo y dirige las habilidades espaciales complejas y las actividades artísticas; y el izquierdo (pensador) que controla la derecha y se encarga de la habilidad lingüística, numérica y pensamiento analítico. A su vez, cada hemisferio se halla dividido en lóbulos por los surcos cerebrales.

  • Lóbulo frontal (corteza motora). Las funciones mentales superiores: pensar, planificar, decidir… Controla las acciones del cuerpo y permite la apreciación consciente de las emociones.
  • Lóbulo temporal (corteza auditiva). Se encuentra en la parte inferior cerca de los oídos, recibe sonidos e impulsos olfativos y controla el habla y la memoria.
  • Lóbulo parietal (corteza somatosensorial). se encuentra en la sección superior y está asociado a las sensaciones corporales: el tacto, la presión y otras sensaciones somáticas.
  • Lóbulo occipital (corteza visual). Se halla en parte posterior y es la zona de procesamiento visual de la corteza.

La corteza cerebral es la parte más importante del ser humano desde el punto de vista evolutivo. Cada uno de los sistemas sensoriales envía información a áreas específicas de la corteza. En ella se considera que se hallan las facultades superiores del pensamiento. En el interior del cerebro se halla una zona muy similar en todos los vertebrados y que controla las funciones vitales como respirar o el latido cardiaco. Igualmente, controla las emociones elementales. Las respuestas motoras, o los movimientos de las partes del cuerpo, se controlan por una de las áreas del cortex. El resto de la corteza, que no es ni sensorial ni motora, consiste en áreas de asociación. Estas áreas ocupan la mayor parte de la corteza en los humanos y participan en la memoria, el pensamiento y el lenguaje.

Dos hemisferios. El cerebro está compuesto por dos hemisferios conectados entre sí por medio del cuerpo calloso. Cada hemisferio está dividido en cuatro lóbulos (frontal, parietal, occipital y temporal) que desempeñan diversas funciones que se recogen en el cuadro siguiente.

Hemisferio izquierdo Hemisferio derecho
- Capacidades lingüísticas: habla, lectura <br>- Capacidad de análisis <br>- Percepción de procesos temporales - Expresión de emociones <br>- Capacidad de globalización <br>- Visión espacial y expresión musical

Médula espinal. Muy importante en relación con el movimiento muscular y los reflejos. La mayoría de las fibras nerviosas que conectan las distintas partes del cuerpo con el cerebro se unen en la médula espinal, en donde las vértebras de la espina dorsal las protegen. La médula espinal es extremadamente compacta; tan sólo tiene el diámetro del dedo meñique.

Sistema nervioso periférico

El sistema nervioso periférico (SNP) está constituido por los nervios que conectan el SNC con las demás partes del cuerpo. El SNP se divide asimismo en el sistema somático, que controla las actividades voluntarias realizadas conscientemente y el sistema autónomo, que regula las actividades involuntarias.

  1. El sistema somático controla los músculos esqueléticos y recibe información de la piel, los músculos y de varios receptores sensoriales. El sistema autónomo controla las glándulas y los músculos lisos, incluyendo el corazón, los vasos sanguíneos y las paredes del estómago y los intestinos. Estos músculos se denominan «lisos» porque ese es su aspecto bajo un microscopio. (Los músculos esqueléticos, por el contrario, tienen un aspecto estriado). Los nervios sensoriales del sistema somático transmiten información sobre la estimulación externa de la piel, músculos y articulaciones al sistema nervioso central. Así es como nos enteramos del dolor, la presión y los cambios de temperatura. Los nervios motores del sistema somático llevan impulsos desde el sistema nervioso central a los músculos, en donde inician la acción. Todos los músculos que movemos voluntariamente, así como los ajustes involuntarios de la postura y el equilibrio, están controlados por estos nervios.
  2. El sistema nervioso autónomo toma su nombre del hecho de que muchas de las actividades que controla, como la digestión y la circulación, son autónomas o autorreguladas, y se mantienen incluso cuando el sujeto está dormido o inconsciente. En el sistema nervioso autónomo se distinguen la rama simpática y la parasimpática, cuyas acciones son, por lo general, antagonistas. El equilibrio entre ambas mantiene el estado normal del organismo (entre la excitación extrema y la placidez vegetativa):
    • El sistema simpático se activa normalmente durante momentos intensos de alerta. La rama simpática tiende a actuar como una unidad. En un momento de excitación emocional, aumenta la frecuencia cardiaca, dilata las arterias de los músculos esqueléticos y del corazón, cierra las arterias de la piel y de los órganos de la digestión y produce transpiración, todo ello de forma simultánea. También activa ciertas glándulas endocrinas para segregar hormonas que aumenten aún más el nivel de alerta. El sistema simpático es dominante durante episodios de temor y excitación, por ejemplo, pero una respuesta parasimpática al temor muy común es una descarga involuntaria de la vejiga o del intestino (simpático).
    • El sistema parasimpático se asocia con el resto de las actividades. Por ejemplo, contrae la pupila del ojo, estimula el flujo de saliva y disminuye el ritmo cardiaco; el sistema simpático tiene, en cada caso, el efecto contrario. La rama parasimpática tiende a actuar sobre un órgano cada vez. Es dominante durante los periodos de inactividad, participa en la digestión y, en general, mantiene las funciones que preservan y protegen los recursos corporales.

Los nervios del sistema autónomo van y vienen de los órganos internos, regulando procesos como la respiración, el ritmo cardiaco y la digestión. El sistema autónomo tiene un papel primordial en nuestras emociones.

Sistema endocrino o glandular

Sirve, junto con el SNP autónomo, para mantener la homeostasis (equilibrio) corporal. El sistema endocrino complementa al nervioso en la regulación de funciones corporales mediante la liberación de hormonas.

Las glándulas tienen como función la de producir una serie de productos químicos (hormonas) necesarios para el buen funcionamiento del organismo. Su importancia es indispensable para la vida del organismo y su influencia en la conducta es también fundamental. El buen o mal funcionamiento de las glándulas repercute tanto sobre el cuerpo humano, como sobre la actividad psíquica del hombre.

Las glándulas se dividen en las glándulas de secreción interna y las glándulas de secreción externa. Hoy se sabe que los diferentes rasgos de la personalidad están notablemente influidos por el funcionamiento glandular, y que el comportamiento cambia si se altera dicho funcionamiento, es decir si se da una sobreexcitación o infraexitación glandular.

  • Hipotálamo: Conecta el sistema nervioso con el sistema endocrino, regulando la liberación de hormonas de la glándula pituitaria.
  • Glándula pituitaria o hipófisis: Considerada la glándula maestra porque regula otras glándulas endocrinas. Se sitúa en la base del cráneo y está dividida en dos partes: adenohipófisis (lóbulo anterior) y neurohipófisis (lóbulo posterior). Su función básica consiste en coordinar la actividad de múltiples glándulas endocrinas mediante la secreción de hormonas tróficas. Regular asimismo crecimiento del organismo, siendo el gigantismo y el enanismo resultados de su mal funcionamiento. Esta glándula también influye sobre el desarrollo de las gónadas y las regula, de manera que una insuficiencia de actividad de la hipófisis supone un retraso en la madurez sexual del organismo. La neurohipófisis no sintetiza hormonas, sino que almacena y libera oxitocina y vasopresina producidas en el hipotálamo.
  • Tiroides y paratiroides. El tiroides se sitúa delante de la tráquea y regula el metabolismo del organismo. La hipofunción tiroidea puede producir retraso en el crecimiento, letargo y disminución de la actividad intelectual. Por el contrario, la hiperfunción tiroidea provoca una actividad excesivamente nerviosa, generando inquietud, ansiedad y otros síntomas relacionados. Los paratiroides son cuatro glándulas de tamaño similar a un grano de arroz, que segregan una sustancia reguladora del metabolismo del calcio en el organismo. La insuficiente secreción de hormona paratiroidea tiene como consecuencia una sobreexcitación del sistema nervioso, en concreto, produciendo tetania, calambres y espasmos musculares. Por el contrario, el exceso de segregación produce cansancio, debilidad muscular, fatiga, dolor óseo y problemas renales. Si la insuficiencia fuese excesiva podría acarrear la muerte.
  • Timo. Se encuentra situado en el tórax, cerca del esternón. Su función es poco conocida, pero actualmente se sabe que está involucrado en el desarrollo y maduración del sistema inmunitario, especialmente en la diferenciación de linfocitos T durante la infancia. Se supone que tiene una función importante durante los primeros años de la vida. Su actividad desaparece a partir de la pubertad.
  • Glándulas suprarrenales. Están sobre los riñones y son glándulas pequeñas del tamaño de un guisante y están divididas en dos partes (corteza y médula). Cada una de ellas tiene una función distinta. Una segrega la hormona cortical, que es crucial para la vida, su carencia produce la enfermedad de Addison, caracterizada por un progresivo debilitamiento del organismo hasta muerte. La sobreactividad, en cambio, produce y provoca el aumento de algunos de los caracteres secundarios de tipo sexual masculino, tanto en los hombre como en las mujeres, por ejemplo la gravedad de la voz, la aparición de vello en la cara, la otra parte de la secreción de la adrenalina, sustancia que aumenta el ritmo cardíaco y la presión y en general provoca una excitabilidad en todo el ritmo vital. Liberan adrenalina y cortisol en respuesta al estrés.
  • Glándulas sexuales. Testículos y ovarios. Son indispensables para el desarrollo de la reproducción. Sus secreciones internas están relacionadas directamente con la sexualidad. Producen los óvulos en la mujer y los espermatozoides en el hombre. Producen hormonas sexuales como el estrógeno y la testosterona.

Del análisis de las distintas glándulas que actúan sobre el organismo, aparece claro que la conducta psíquica no depende única y exclusivamente de la acción del cerebro, sino que es frutos de la actividad del organismo.

Plasticidad cerebral

La plasticidad cerebral es la capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse en respuesta a la experiencia, el aprendizaje y el daño. Incluye la formación de nuevas conexiones sinápticas y la reorganización de las redes neuronales.

¿Genética o ambiente?

Visto lo anterior, tenemos ya los ingrediente de varios grandes debates. El primero sería acerca del alma. ¿Queda excluida de la ciencia? ¿Es un concepto que debemos abandonar para siempre? ¿Queda arrinconada en posturas religiosas?

Por otro lado está el debate naturaleza-cultura, que trata sobre hasta qué punto la conducta, la cognición y la emoción se explican por factores biológicos frente a otros factores contextuales.

  • La perspectiva fisiológica o biológica: enfatiza la genética, el sistema nervioso, la neuroquímica y la herencia. Supone que rasgos de personalidad, inteligencia o patologías tienen base orgánica.
  • La perspectiva ambiental/social: subraya aprendizaje, cultura, instituciones y experiencias vitales. Sostiene que la conducta es moldeada por reforzamiento, modelado y normas sociales.

Síntesis contemporánea: la psicología actual considera que ambos factores interactúan de manera dinámica. Conceptos como epigenética, plasticidad cerebral o teorías ecológicas del desarrollo (Bronfenbrenner) muestran que la biología ofrece potenciales que el ambiente activa, modula o inhibe. A este respecto es célebre el llamado 'modelo biopsicosocial' de George L. Engel (1977).

Referencias bibliográficas

Barrett (2020) Seven and a half lessons about the brain. Picador.