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Psicología de la percepción

La actividad sensorial

La percepción. La percepción es el proceso mediante el cual el ser humano organiza e interpreta la información sensorial que recibe del entorno, dotándoles de sentido, es decir, construyendo una representación coherente del mundo. A diferencia de la simple sensación —captación de estímulos físicos por los órganos sensoriales—, la percepción implica una actividad mental compleja, donde intervienen la experiencia, la atención, la memoria y las expectativas. Comprender la percepción supone entender cómo el sistema nervioso transforma señales físicas (como la luz o el sonido) en significados, permitiendo la orientación, la acción y la adaptación al medio. La percepción no es un registro mecánico de los estímulos impuestos por el mundo físico, sino que está condicionada por factores subjetivos tales como la experiencia, la cultura, y por nuestros esquemas cognitivos. En otras palabras: la percepción es un proceso constructivo.

Nuestras percepciones no siempre son tan nítidas y veraces como nos creemos. Entre las alteraciones perceptivas más frecuentes se encuentran alucinaciones y las ilusiones. A veces nuestros sentidos nos engañan más de lo que solemos admitir. Comprobar con qué facilidad nuestros sentidos pueden inducirnos al error facilita una actitud más abierta hacia uno mismo y hacia los demás.

Desde los inicios de la psicología científica, la percepción ha sido un tema central de estudio. Las primeras aproximaciones proceden de la psicofísica de Fechner y Weber, que intentaron cuantificar la relación entre los estímulos físicos y las sensaciones. Con ello sentaron las bases para la comprensión de umbrales sensoriales, intensidades y discriminaciones perceptivas. Sin embargo, pronto se reconoció que la percepción no podía reducirse a una simple suma de sensaciones: los sujetos no perciben estímulos aislados, sino configuraciones organizadas con sentido.

Las teorías gestáltica y cognitivista ofrecen dos grandes perspectivas complementarias: la primera resalta la organización espontánea y global de las formas; la segunda, la intervención activa de los procesos mentales y la experiencia. Ambas coinciden en que percibir no es un acto pasivo, sino un proceso de construcción. Comprenderlo permite explicar no solo cómo vemos o escuchamos, sino cómo damos significado al mundo y actuamos sobre él.

Diferenciación sensorial. Lo que primero llama la atención de la actividad sensorial es la diferenciación de sus órganos, los sentidos. Pero conviene distinguir entre seres vivos complejos y simples, pues en estos últimos no existe tal diversidad o diferenciación de órganos sensoriales, todo su cuerpo es igualmente sensible a los estímulos mecánicos, químicos, eléctricos, etc. que actúan sobre el mismo. Es en los organismos más evolucionados y superiores donde encontramos en sus órganos sensoriales se hallan profundamente diferenciados y altamente especializados en sus funciones respectivas.

La sensación. Todo organismo existe en un mundo medio-ambiente. También el organismo humano está en un medio que le rodea, y en este medio se están produciendo constantemente cambios y mutaciones de energía. Cualquiera de estos cambios puede provocar lo que llamamos un estímulo, es decir, que el organismo se vea afectado por algún elemento exterior a él. Nuestro cuerpo posee una serie de órganos capaces de captar dichos estímulos. Estos órganos son los sentidos. Al hecho de que a un sentido o varios sean afectados impresionados por los estímulos del mundo exterior lo llamamos sensación.

Diferencias entre estímulo y sensación

Debemos entender la diferencia entre estímulo y sensación:

  • Estímulo. Es la energía física que produce una excitación en un órgano sensorial, por ejemplo, la luz visible en el ojo.
  • Sensación. Consiste en detectar algo a través de los sentidos (vista, oído, gusto, olfato y tacto) y los receptores de sensación internos (movimiento, equilibrio, malestar, dolor) sin que aún haya sido elaborado o tenga un significado.

Elementos de la percepción

En toda percepción concurren una serie de eventos y datos dispares que necesitan ser estructurados para poder obtener una información del mundo de fuera. Entre estos datos y elementos distinguiremos tres principales:

  • Recepción sensorial. La base de la percepción es la recepción proveniente de los sentidos, sin sensación es imposible cualquier tipo de percepción. Las sensaciones no nos llegan nunca aisladas, ni siquiera con la misma intensidad y siempre se da un proceso de selección de las mismas, es decir, una percepción.
  • Estructuración simbólica. La percepción va siempre ligada a una representación, a un concepto o a una significación; al escuchar un sonido de un avión, por ejemplo, representamos su configuración por las experiencias vividas anteriormente.
  • Elementos emocionales. Muchas de nuestras percepciones nos dejan indiferentes pero la mayoría de ellas van intimamente ligadas a procesos emocionales a los propios, dando lugar en nosotros a sentimientos o a emociones agradables o desagradables.

La Gestalt

La Gestalt o 'psicología de la forma', desarrollada en Alemania en las primeras décadas del siglo XX por autores como Max Wertheimer, Wolfgang Köhler y Kurt Koffka, revolucionó la comprensión de la percepción. Su principio básico sostiene que el todo es más que la suma de las partes. La mente tiende a organizar los estímulos en estructuras globales llamadas formas o gestalten, siguiendo leyes de organización como la proximidad, la semejanza, la continuidad, la figura-fondo o el cierre. Estas leyes explican por qué percibimos patrones coherentes incluso cuando la información es incompleta o ambigua.

Las diferentes maneras posibles de organizar el campo perceptivo impulsó a un grupo de psicólogos alemanes a buscar un elemento común que sirviese de fundamente a esas diferentes manifestaciones. Estudiaron e investigaron el modo cómo se asociaba la infinita variedad de sensaciones y llegaron a la conclusión de que éstas no se agrupaban de un modo anárquico, sino con arreglo a cierta estructura o forma.

Estos psicólogos fueron Wertaimer, Kohler y Coffka entre otros, y fueron conocidos como los "psicólogos de la forma o de la gestalt", que es como se dice forma en alemán. Las formas no son la sumas de los elementos aislados de la sensación, sino algo más complejo, pues cualquier cambio en la composición de la forma modifica de manera fundamental y trasfigura la forma en otra estructura o composición distinta.

La forma entendida de este modo es una estructura; por ejemplo, una sinfonía musical no puede descomponerse en elementos sin que al mismo tiempo de deje de ser una sinfonía musical. Además de los elementos existe la manera coo dichos elementos han sido organizados y estructurados.

La teoría gestáltica subraya el carácter activo y estructurador de la percepción. Por ejemplo, al mirar una serie de puntos próximos entre sí, tendemos a agruparlos como una figura; o al observar una imagen incompleta, el cerebro “rellena” las partes ausentes para obtener una forma reconocible. Este enfoque se opone al asociacionismo, que concebía la percepción como resultado de la suma de elementos sensoriales simples. Para los gestaltistas, las relaciones entre los elementos son tan fundamentales como los elementos mismos, y la experiencia perceptiva posee una organización interna que no puede explicarse por partes aisladas.

Además, la Gestalt influyó en otros campos de la psicología, como la memoria, la resolución de problemas y la psicología del arte, al defender que los procesos mentales operan configurando estructuras significativas. Aunque algunas de sus afirmaciones originales se consideren hoy más descriptivas que explicativas, su énfasis en la organización perceptiva sigue siendo un punto de referencia central.

Las leyes de la percepción. Los psicólogos de la forma han estudiado aquellas variantes perceptivas que están en función de los aspectos estructurales de los estímulos. Según esto han establecido distintas maneras de organizar los estímulos y de reunirlos en grupos. Algunos de estos modos son:

  • La agrupación. Es frecuente que al recibir varios estímulos tendamos a agruparlos con arreglo a una estructura determinada. Por ejemplo: un rostro, un edificio, un paisaje, etc. las formas de agrupación más frecuentes son:
    • Por proximidad: Las diferentes distancias de unos estímulos con respecto a otros influyen en que se perciban como unidades aisladas o constituyendo.
    • Por simetría: Existe una tendencia en nosotros a agrupar los estímulos construyendo con ellos figuras simétricas.
    • Por semejanza: Por elementos iguales o similares, se estructuran generalmente formando una única estructura.
    • Por continuidad: Los elementos que se agrupan por rectas o curvas de manera continua tiende a ser percibida formando una unidad.
  • La percepción figura-fondo. Intimamente relacionado con las agrupaciones anteriores está la tendencia a organizar los estímulos estructurandolos en formas tales que se den ciertas figuras destacandose sobre un fondo. En estos casos la figura aparece bien delimitada, destacándose sobre n fondo, presentandose como un fondo informe e indefinido. Con este tipo de agrupaciones la figura tiene el valor de objeto, mientras que el fonodo tiene valor de soporte o espacio más o menos indefinido, sobre el que descansa la figura.
  • El cierre. Cuando una serie de sensaciones nos afecta presntándonos figuras u objetos inacabados, líneas interrumpidas, elementos incompletos, etc. tendemos a estructurarlos construyendo figuras acabadas y perfectas.
  • El principio de constancia. Según este principio tendemos percibir las cosas por su color, figura o como estamos acostumbrados a verlas o como son. Por ejemplo, la nieve la vemos blanca aunque sea de noche.
  • El movimiento aparente. Existe el movimiento aparente, no real. Por ejemplo, el constante apagarse y encenderse de bombillas con unos intervalos y unos ritmos. Nos da la impresión de movimiento real, pero recibimos influencias en el acto perceptivo.

Enfoques cognitivistas

A mediados del siglo XX, con el auge del paradigma cognitivista, la percepción comenzó a entenderse como un proceso de tratamiento de información. El cerebro fue concebido como un sistema activo que elabora hipótesis sobre el entorno a partir de los datos sensoriales y del conocimiento previo. En este enfoque, la percepción no es una simple recepción de estímulos, sino una construcción mental mediada por la memoria, la atención y las expectativas.

Autores como Ulric Neisser y Richard Gregory desarrollaron la idea de que la percepción implica inferencias o interpretaciones guiadas por esquemas mentales. Gregory, por ejemplo, describió la percepción como una forma de “hipótesis” que el cerebro formula para explicar los datos sensoriales. Este modelo permite comprender fenómenos como las ilusiones ópticas, que surgen cuando las hipótesis perceptivas no se ajustan a la realidad física del estímulo. La teoría cognitiva también destaca la interacción entre la información que llega “de abajo arriba” (bottom-up), procedente de los sentidos, y la que fluye “de arriba abajo” (top-down), procedente de los conocimientos y expectativas del sujeto.

Los modelos cognitivos han sido respaldados por la neurociencia contemporánea, que ha identificado circuitos neuronales especializados en el procesamiento visual, auditivo o táctil, así como en la integración multimodal de la información. Estos descubrimientos confirman que la percepción es una actividad dinámica y distribuida en distintas áreas cerebrales.

Otros enfoques

Además de la Gestalt y el cognitivismo, existen otros enfoques que han contribuido a explicar la percepción. El conductismo, aunque centrado en la conducta observable, estudió los procesos perceptivos en función del aprendizaje y la adaptación. Por su parte, la teoría ecológica de James J. Gibson propuso que la percepción está directamente guiada por la información del entorno, sin necesidad de representaciones internas: los organismos detectan “afordancias”, o posibilidades de acción, en el medio ambiente.

En la actualidad, las teorías de la percepción integran elementos de todos estos enfoques. Se reconoce que la percepción depende tanto de la estructura de los estímulos (como sostenía la Gestalt) como de los procesos cognitivos de interpretación (como proponían los cognitivistas). La neuropsicología y la inteligencia artificial han retomado estas ideas para modelar cómo los sistemas perceptivos humanos y artificiales construyen sentido a partir de datos incompletos o ambiguos.

La percepción subliminal

Un mensaje subliminal es un mensaje que pasa por debajo de los límites de nuestra percepción consciente. Así, la percepción subliminal se produce por debajo del umbral de conciencia, pero aunque es inconsciente influye en nuestra conducta y en nuestro universo significativo. Consideremos los siguientes ejemplos:

  • Mensajes en canciones, inaudible para la mente consciente pero audible para la mente inconsciente o profunda;
  • Imagen transmitida de un modo breve (fotograma) que pase desapercibida por la mente consciente pero, aun así, percibida inconscientemente. La persona puede no percibir el mensaje en forma consciente, pero sí de manera subconsciente.

Generalmente los mensajes subliminales se consideran que están diseñados con la intención de influir en un potencial comprador. Pero es un tema muy relacionado con la comunicación no verbal.

https://www.monografias.com/trabajos14/percepcionsub/percepcionsub.shtml

Esta percepción está ligada no sólo a la captación inconsciente de ciertos estímulos, sino también a las connotaciones ligadas a los mismos. Estas connotaciones pueden ser de tipo sexual, pueden estar vinculadas a un cierto estatus social, etc. En un sentido más amplio llamaremos percepción subliminal a aquella que se produce sin que nos demos cuenta, pero que si prestamos atención y analizamos la información que recibimos podríamos ser conscientes de la misma. Se sabe que el uso de estos recursos subliminales en campañas publicitarias y propagandísticas incrementa el impacto del mensaje.

  • En la ==percepción subliminal==, se da una percepción inconsciente de un mensaje pasado en un fotograma de una película.
  • Los sujetos daban una cierta respuesta conductual adecuada a la percepción subliminal, pese a que no eran conscientes de haber percibido nada.
  • No se refiere a la posibilidad de percibir fuera de los umbrales absolutos de las sensaciones (no podemos ver la luz ultravioleta; el término se refiere al término técnico limen, que en la teoría de umbrales psicofísicos se utiliza para marcar aquel punto en el que la probabilidad de detectar un estímulo baja del 50%; por eso, por debajo del limen aún es posible que un sujeto pueda llegar a percibir algo).
  • La subcepción está relacionada con el experimento de Smith y Erikson, que probaron que se producía una ilusión óptica, pese a que conscientemente sólo se veía el cuadrado (y no las líneas inclinadas responsables de la ilusión).
  • La percepción subliminal y la subcepción tratan en realidad de apuntar al mismo fenómeno: la posibilidad de percibir algo sin que el sujeto sea consciente de que lo ha percibido; que realmente lo ha percibido se manifiesta, se supone, bien en su conducta (compra el producto, por ejemplo), bien en que ve la ilusión óptica. Como hemos visto en el tema de los umbrales, se puede considerar que los umbrales absolutos y diferenciales para la percepción consciente no son exactamente los mismos hasta cierto punto que los umbrales absolutos y diferenciales para la subcepción.

Bibliografía

  • Ackerman D (2000) Una historia natural de los sentidos, Barcelona, Anagrama.
  • Kirtley DD [?] Psychology of Blindness. [ Rel. sueños de ciegos] ★✱
  • Luria AR: Sensación y percepción , Martínez Roca, Barcelona, 1984
  • Roth I (1985) La percepción. Prensa Científica.
  • Rosenzweig MR et al (2001) Psicología biológica, Ariel.